Hoy os traigo 10 consejos para que cocinéis con vuestros niños. Están basados en mi experiencia y como todo en esta vida, en ensayo y error. Día sí y día también recibo consulta sobre como he conseguido que Abril se interesa tanto por las tareas domésticas en general y por la cocina en particular. Nunca sé muy bien que decir cuando me preguntáis por mi papel en los intereses o comportamientos de mis niñas, pues considero que es justo al contrario, yo no he hecho nada más que dejarlas experimentar según sus intereses.


En casa debatimos mucho, somos flexibles y dialogamos un montón, excepto cuando estamos cocinando. En la cocina no se discute y si alguien está nervioso y no es capaz de seguir las normas sale fuera o monta en la mochila (este alguien suele ser Emma, es demasiado pequeña para seguir las normas pero quiere estar presente). Aquí os dejo nuestras normas y consejos. Espero que os ayuden:

1) Empezad desde pequeñines: A los bebés les encanta participar de las actividades cotidianas. Cuando las niñas eran chiquitinas cocinábamos con ellas porteadas y eso las despertó la curiosidad y el interés por la cocina. Cuando empezaron a sentarse con 4 meses, si les apetecía, las dejábamos en la trona para que observaran lo que estábamos cocinando hasta que llegó un momento en el que quisieron pasar a la acción. Enseñarles a lavarse las manos antes y después de cocinar y aprovechar para explicarles porque nos recogemos el pelo si lo llevamos largo.

2) Adapta el espacio a los niños: Es esencial que tengan las cosas a su altura para que puedan acceder fácilmente a ellos sin necesitar nuestra ayuda. En casa tenemos un cajón con platos, vasos y cubiertos de plástico y un bote de granola. Asimismo, puedes comprar un escalón o una learning tower. Dependiendo de la edad y capacidades del niño puedes elegir uno u otro, con ambas hemos elegido estos taburetes de ikea. Ofrece siempre una lección de gracia y cortesía, que aprendan a desplazar correctamente el escalón sin arrastrarlo y hacer mucho ruido (por deferencia hacia los vecinos principalmente)

3) Ofrece una zona de útiles de limpieza: Es esencial que aprendan a limpiar los posibles accidentes que puedan ocurrir, bayetas o toallas pequeñas y algún líquido (nosotros usamos vinagre diluido o agua jabonosa). No les regañes si se manchan o derramen líquidos, el control del error es muy evidente, enséñales como subsanarlo con una sonrisa

4) Horno abierto, manos en la espalda. Siempre, incluso cuando el horno está aún apagado, pedimos a las niñas estén a una distancia prudencial y tengan las manos en la espalda. Las primeras veces Emma, como es natural a su edad, no nos hacía caso, pero después de repetirlo muchas veces, ahora con una sonrisa dice aspaaaaaada y las cruza por detrás. La constancia + la suavidad es la clave con los niños. Usa alternativas al horno (crockpot, olla programable,… o incluso una crepera!)

5) Para usar un cuchillo, SIEMPRE tiene que haber un adulto delante. El uso de los cuchillos suele provocar bastante temor en los padres. Es muy comprensible, son muy peligrosos, pero mi opinión es que debemos enseñarles a utilizarlos de forma progresiva. Con año-año y medio se les puede ofrecer un pequeño cuchillo de untar, sin filo. Después un cuchillo de postre, para que puedan cortar pequeños alimentos, así como cuchillos de plástico que cortan muy bien la fruta, pero no son peligrosos para ellos. Los peladores y los ralladores vendrían después, junto con los cuchillos de filo. Y siempre bajo supervisión con un adulto delante INNEGOCIABLE.

6) Removemos, removemos, paramos. Cuando los niños son pequeños, puede ocurrir que se emocionen removiendo y salga el líquido o masa volando por los aires y nos toque limpiar todo o incluso peor, tener que tirar la comida que estamos preparando. Con esta sencilla norma, propiciamos que se concentren en lo que hacen e intenten mantener un ritmo pausado.

7) Cuidado con los alimentos crudos. Este tipo de normas son las que más les está costando asimilar a las niñas. Me es muy complicado transmitirles que hay determinados alimentos que si consumimos crudos podemos enfermar. Poco a poco, Abril ha empezado a entender que en el huevo crudo hay una bacteria que se llama salmonella, o que en la carne cruda vive la listeria o el toxoplasma. Y que no se puede rebañar bajo ningún concepto.Mucho teatrillo a la hora de explicarlo es la clave 😉 cara de “miedasco” lo llama Abril XD

8) Enséñales de donde vienen los alimentos antes de llegar al supermercado. Una excursión en otoño para coger setas, a finales de verano para coger moras o manzanas, visitar una granja y ver como las gallinas ponen huevos u ordeñan la leche de las vacas y/o montar un pequeño huerto urbano (aquí está el nuestro) es muy recomendable

9) Hecho es mejor que perfecto (Done is better than perfect). Es una de mis máximas vitales, pero cuando trabajo con niños es absolutamente necesario. ¿Realmente importa tanto la presencia, el producto final o que los niños aprendan y se diviertan? Está claro que una comida demasiada salada o demasiado dulce no es agradable y hay que poner un límite (por ejemplo darle un vasito con la cantidad máxima que consideramos que debe llevar un guiso de sal/pimienta/canela…). Si es importante para la receta que se sigan unos pasos, pon números en los ingredientes para que puedan seguirlos. Pero los “fallos” estéticos no deben empañar la diversión y la alegría por estar disfrutando juntos.

10) Y lo más importante, pasadlo bien, divertíos a toda costa, que cocinar sea un recuerdo memorable para vuestros hijos, que sea algo apasionante y no una obligación. Hace unos días puse una foto en redes sociales en la que Abril estaba tendiendo la ropa después de haber puesto la lavadora ella sola. Estaba disfrutando, se estaba superando, se sentía mayor y útil. ¿no es maravilloso?

Me gustaría aclarar un punto que a mi me parece muy importante: Que los niños tengan autonomía para realizar determinadas tareas no debería implicar necesariamente que sean su responsabilidad. ¿Un niño de 3-4 años está preparado para poner la mesa? Está claro que sí ¿Debería ser su responsabilidad? No lo creo, no deja de ser un niño muy pequeño, que en la mayoría de los casos pasa la mayor parte del día en el colegío, por lo que el tiempo que pase en su casa debería ser 100% lúdico. Me parece importantísimo implicarles en todas las tareas, pero obligarles a realizarlas simplemente porque están preparados no me parece que sea lo más respetuoso para el pequeño, especialmente si se quejan o protestan. Creo que es mucho más positivo que quieran ayudar porque consideren que es lo correcto a que ayuden porque se lo exigen sus padres. Es exactamente igual que a la hora de cocinar, que sepan ponerse el colacao por las mañanas, no implican que de vez en cuando quieran que les pongan el desayuno (yo tengo 31 años y me sigue encantando que me traigan el café a la cama). Este post de ShikobaKids expresa exactamente lo que siento sobre este tema:

“Pensar que fomentar la autonomía significa que el niño se lo haga todo de buenas a primeras: A veces trato con papás que al acercarse al método piensan que es una especie de billete de lotería premiado. Creen que su aplicación supone no volver a vestir al niño, no tener que darle de comer nunca más y cargarlo de actividades como limpiar, ocuparse de su ropa, juguetes,… En cierto modo esto es así, gracias al método se consigue una enorme autonomía física pero lo más importante no es si tu hijo hace estas cosas antes o después (todo el mundo termina por hacerlas y si te pide ayuda dásela porque detrás puede que te esté pidiendo otra cosa como atención, afecto, compañía,…) Lo verdaderamente importante es la autonomía moral, aprender a tomar sus propias decisiones y, para esto, los padres tenemos que trabajar mucho, deshacernos de prejuicios sobre las cosas que pueden o no decidir (si quieren una u otra ropa, si comen,si se bañan, si eligen un determinado peinado o corte de pelo,…) En nuestro caso, por defecto, intentamos que puedan elegirlo todo, siempre que no se dañe nada ni a nadie y nuestras posibilidades lo permitan”

Por último os recomiendo que les propongáis a vuestros hijos actividades de vida práctica, es una parte esencial del método Montessori, les permite desarrollar su autonomía, independencia, concentración, los músculos de las manos y sobre todo les otorga una increíble autoestima y propiocepción. No hay nada que los haga sentirse más orgullosos que hacer las mísmas acciones que los mayores. Que los desastres que se forman en la cocina (al principio) no te frenen jamás en el camino de la conquista hacia la autonomía (que épico me ha quedado jeje)

¡Que tengáis un miércoles maravilloso!
Nosotros nos vamos a ver Cortylandia. Es la única tarde de todo el adviento que vamos a pasar en familia 🙂 Espero que cocinéis con vuestros hijitos unas galletas y me lo enseñéis en redes sociales #hoycocinamos. Tenéis aquí muuuuuchas recetitas ideales para hacer en familia <3

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