“Nunca dejes de enfadarte. Enfádate ante las injusticias, yo no siempre se como acompañarte bien, a veces no estoy para acompañar a nadie, a veces ni siquiera puedo soportar tu frustración, pero no eres tú, soy yo, tú sigue enfadándote que es lo que tienes que hacer y yo te iré a compañando a poquitos o a muchitos pero te prometo que lo haré lo mejor que pueda.” Mañana chiquitina haces cuatro añazos y entre la nostalgia y el orgulloso solo puedo darle las gracias ❤ Felicidades mi princesa, estaba ya a unas horitas de tenerte, pensando en que nacieras en el agua cuando tú tenías otros planes…

(Al final no conseguí publicar a tiempo preciosa, pero ya sabes que semana ha sido esta XD. Aquí tienes mi carta, como cada año, mi niña).

4 años ya, y parece que fue ayer. Cuatro. Un suspiro, pasaban tan lentos los días, y las noches, y de repente, ¡cuatro! Me encanta cuando dices que ser la mediana es muy importante porque mamá necesita mucha ayuda, porque me ayudas a presentar materiales para mi curso y hacemos fotos, y cuidas a Vega mientras yo entro al baño ( mientras hago caca le cuentas a quien te escucha, divertido) . Y es que es escucharte es un placer porque no puedes ser más bonita, porque tú si que sabes vivir la vida y contemplar el paso del tiempo, observando, meditando y si se tercia corriendo muy rápido. Sobre todo a la hora de crecer pequeña, has crecido muy rápido. Y nos generas muchos sentimientos siempre, nos pones al límite más que tus hermanas, y está bien porque probablemente seas de las tres la que más nos está “puliendo”. Y yo debería estar escribiéndote uno de esos post ñoños que te escribo cada año, pero no, no voy a escribirte eso esta vez Emma, quiero darte un consejo que no me has pedido ¡ pero las madres somos así!.

Quiero que te enfades, quiero que te enfades mucho, ante todas las injusticias del mundo. Porque tienes motivos para estar frustrada, porque nunca vas a poder nacer de nuevo, porque ya no eres mi bebé, porque ya nunca más vas a ser pequeña, porque tampoco vas a ser nunca la mayor. Enfádate mucho cariño, enfádate también porque no te dejamos comer chuches todos los días, enfádate cuando te digo que no hay más cuentos que es la hora de dormir, enfádate porque todos los días no son días de peli. Enfádate mucho, Emma. Nunca dejes de enfadarte. Enfádate ante las injusticias, yo no siempre se como acompañarte bien, a veces no estoy para acompañar a nadie, a veces ni siquiera puedo soportar tu frustración, pero no eres tú, soy yo, tú sigue enfadándote, que es lo que tienes que hacer y yo te iré acompañando a poquitos o a muchitos pero te prometo que lo haré lo mejor que pueda.

Te queremos tal y como eres, te queremos cuando hablas con todo el mundo con tu desparpajo, te queremos cuando eres tímida, los primeros segundos, te queremos cuando observas hasta que te sientes segura y entonces es la hora de volver a casa, te queremos cuando no quieres recoger porque es muy aburrido, te queremos tal y como eres y te querremos pase lo que pase, así que te voy a pedir un favor, nunca, nunca, nunca dejes de enfadarte, de indignarte, de luchar por conseguir lo que quieres. Te quiero hasta especialmente cuando entras en la espiral de complacer y algo en mí se mueve y no es nada bonito y me tengo que reprimir todo lo que quiero decirte porque sé que solo lo vas a poder aprender por ti misma y cuanto más pasan los años más sé que lo mejor es estar con los ojos muy abiertos y la boca muy cerrada.

Complace Emma, claro que sí, pero solo cuando tú quieras hacerlo, porque te encanta hacer felices a los demás, pero no te olvides de hacerte primero feliz a ti misma, y si para eso, hay que enfadarse pues hazlo cariño, yo te acompañaré como pueda, a veces genial y a veces de pena pero prometo esforzarme cada día en ser tu mejor mamá. Sigue mirando al mundo con esa mirada vieja, de quien parece que lo ha visto todo con cuatro años, con la mirada sin juicios, que comprende, con la mirada que dice “así es la vida” con lo que no se puede cambiar y tu peculiar forma de ver la bondad en todas las cosas, sin enaltecerla, ni menospreciarla, en su justa medida, así eres tu pequeña, pura bondad, no te olvides nunca de ser buena contigo misma.

Te quiero MiniWonderWoman, sigue salvando al mundo con tu sonrisa.

PD Siempre que en los cursos hablamos de los medianos nos dicen el resto de padres que no les animamos a tener tres… Los medianos suelen (suelen, los niños no son matemáticas) ser los niños que más retos nos suponen, así que son los que más nos hacen mejorar como padres, progresar, ser mejores personas y eso redunda en el resto de hermanos, de la familia y del mundo. Un mediano es un regalo, una mediana en mi caso, que vas desenvolviendo poquito a poco 🙂

PD2 V. y J. fue un regalo el padres ayudando a padres del sábado, os llevaré siempre en mi corazón cuando me toque enfrentarme a las medianidades <3Este blog se nutre de tus comentarios de aliento, ¡déjanos uno! O comparte en tus redes o, mejor aún, las dos cosas 🙂 Si tienes dudas seguramente estén ya resueltas en las preguntas frecuentes del blog  y no te olvides que:

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