Hace unos días estuve en un seminario sobre Pikler. Me gusta mucho este enfoque pedagógico y se complementa muy bien con Montessori en los primeros meses de vida. Se basa en la autonomía, el valor de los cuidados, el juego libre y el movimiento libre. En general estoy bastante de acuerdo con sus máximas, pero hay una sobre la que no puedo estar de acuerdo: Consideran que los portabebés son algo perjudicial para el desarrollo de los niños, poniéndolo al nivel de las hamacas o los tacatacas. En el post de hoy os daré mi visión al respecto.

Comenté mis dudas en el grupo de facebook de Romina (Teta-à-Porter) Movimiento Libre y Crianza en brazos y tanto ella, como Elena López (De Monitos y Risas) y Verónica (psicomotrista en el Gynko Mágico) acordamos que era el momento de reflexionar y difundir nuestro conocimiento desde el más absoluto respeto y con la información con la que contamos:

Esta serie de cuatro artículos de enfoque multidisciplinar nace de la necesidad de querer abordar de una vez por todas la pertinencia y compatibilidad de la práctica del Porteo Ergonómico junto con la práctica del Movimiento Libre. Las cuatro profesionales que conforman esta serie pensamos, dados nuestros conocimientos, que el Porteo Ergonómico y Seguro es una herramienta maravillosa que permite dar respuesta a las necesidades más primarias de los bebés y que se complementa perfectamente con la práctica del Movimiento Libre sin generar ningún tipo de interferencia, ya sea en su desarrollo fisiológico como en el desarrollo de su autonomía. Más bien concebimos el Porteo Ergonómico como parte de un conjunto de prácticas de crianza que fomentan el desarrollo armónico de la personalidad. En todo momento apoyamos la práctica de Movimiento Libre y la Actividad Autónoma, simplemente vamos a dar un enfoque nuevo e integrador en coherencia a la comprensión de la demanda que hace el bebé del cuerpo de su madre principalmente.

Voy a empezar yo esta serie de artículos, publicaremos uno cada semana de junio, os los iré enlazando en este mismo post y publicando en RRSS.

El enfoque Pikler surgió en un orfanato húngaro y tiene una serie de características intrínsecas al proyecto en el que nació, pero en muchas otras es extrapolable al ambiente familiar y de las escuelas infantiles. Quizás haya aspectos de esta pedagogía – sobre lactancia no interrumpida y alimentación complementaria principalmente- con las que igual no estoy 100% de acuerdo,  pero entiendo que forma parte de la importancia que dan a los cuidados y la autonomía, pero respecto al porteo no puedo evitar estar en total desacuerdo.

Durante mi formación como guía Montessori de Comunidad Infantil hicimos mucho hincapié en integrar la información sobre desarrollo del niño y conocer las necesidades que tienen los niños en cada momento vital para poder favorecer el ambiente preparado necesario que las satisfaga en cada etapa.

Ya os he hablado más veces de la exterogestación, los seres humanos nacemos inmaduros por una cuestión evolutiva, necesitamos tener cabezas pequeñas para atravesar las pelvis de nuestras madres, estrechas por la bipedestación. Los seres humanos no tenemos marsupio pero tenemos brazos y esa es la ventaja competitiva que nos ha dado la naturaleza, nuestras crías pueden nacer inmaduras porque vamos a ser capaces de cuidarlas y proporcionarles un hábitat adecuado en estas primeras semanas simbióticas. (Aunque empieza a haber investigadores que apuntan a que el problema de la prematuridad no es el tamaño de la pelvis para la bipedestación pues parece que no habría mucho impacto en la misma con una pelvis más grande y el tamaño de la pelvis no sería causa sino efecto. Yo de hecho siempre he pensado que pudimos empezar a caminar erguidos porque esos primeros homínidos que tuvieron hijos más ” prematuros”, inmaduros y pudieron criarles en brazos tenían un mayor desarrollo cerebral y por tanto una mayor adaptabilidad que garantizaba su supervivencia, pero esto es teoría personal, lo demás ya está comprobado)

Para Emmi Pikler, pediatra húngara impulsora de este enfoque, para que exista movimiento libre y el niños pueda desarrollarse con normalidad y autonomía no debemos colocar a los niños en ninguna posición a la que no hayan llegado por si mismos (es decir nada de sentarlos, ni ponerlos a andar, son ellos los que lo harán cuando estén listos). Hasta aquí totalmente de acuerdo, con lo que no estoy de acuerdo es con que la UNICA posición de partida sea tumbado boca arriba.

Siempre que alguien me dice que algo le chirría le animo a que se cuestione esa misma pregunta en un contexto imaginario en el paleolítico, ¿qué necesitaban los bebés del paleolítico? Contacto, cuidado y llegado un momento, mucho suelo (según el hábitat) para poder explorar su ambiente en libertad. El primer Homo Sapiens que piso la tierra y nosotros, somos bien parecidos, ¿necesita solo un bebé estar tumbado horizontal expuesto a todos los peligros de su ambiente o necesita también estar en contacto con su madre? El día que nace el bebé pasa de estar contenido y cuidado en el cuerpo de su madre y en una horita corta (dicen XD) ¿pasa a ser un ser humano totalmente distinto que ya no necesita nada de lo que tenía en el útero? Lo cierto es que no me cuadra en absoluto. Además los bebés, cuando los dejas boca arriba tienen un reflejo primitivo, el reflejo moro, ¿sucede cuando están en brazos? En mis tres hijas no lo he visto.

La posición natural, a mi juicio, siguiendo mi instinto y mi experiencia, de un recién nacido es sobre el pecho de su madre. Si le dejamos, un bebé recién nacido reptara sobre el vientre de su madre hasta engancharse al pecho espontáneamente, por eso creo que esa es la postura natural, la que toma el niño en su primera hora de vida, si permitimos que suceda. No es algo que haya investigado, es algo que he vivido con el nacimiento de mis hijas.

El porteo permite responder a las necesidades de un bebé durante esta exterogestación y además permite hacer vida “normal”, permite volver a atender a tu familia (si tienes más hijos) y poder disfrutar de tu ambiente (naturaleza y vida social) en total armonía.

 

Una de las críticas al porteo desde Pikler es que fuerza la postura del niño/a, sin embargo, la espalda del recién nacido está arqueada, exactamente igual que lo estaba en el útero, el niño no está sentado, está suspendido porque el ajuste a la hora de portear en estas primeras semanas es punto por punto.

Imagen de https://tetaaporter.com/2015/09/07/porteo-ergonomico-y-maduracion-psicomotora/

Por tanto,  no se fuerza la postura, no se transita de la horizontalidad a la verticalidad de forma precipitada, apresurada, a voluntad del adulto.  Todo lo contrario, se le permite al bebé tener tiempo para pasar del útero al suelo en un periodo de transición cargado en brazos, no se acostumbra a los brazos como se suele decir, más bien ya venían acostumbrado del útero y sino, ¿de qué forma podrían sobrevivir nuestras crías sin brazos?. Una cría de caballo no lo necesita, pasará del útero al trote en minutos, pero los seres humanos nacemos inmaduros, por eso necesitamos este periodo de aclimatación, en el que terminan de formar todos los órganos que van a permitirnos ser autónomos de nuestras madres. El porteo nos hace conectarnos con nuestros hijos y poder saber que necesitan en todo momento. Esa relación estrecha nos hace conocer muy claramente cuando nuestro bebé quiere suelo y no brazos. Cuando son pequeños emitirán gemiditos y cuando son más grandes directamente nos tiraran del pelo si no percibimos sus intenciones.

El porteo no resta autonomía, porque no hay autonomía sin voluntad y la voluntad de un recién nacido, por pura supervivencia mamífera, es estar pegado a su madre (o padre en algunos casos). Es cierto que hay veces que los niños ya andan y necesitamos ir rápido y bien con mochila, bien con un carro, no se lo permitimos, entonces si es algo de nuestra conveniencia porque no tenemos tiempo, pero ese es otro tema.

Creo que el enfoque Pikler es interesantísimo, pero necesita revisión acorde a la evidencia científica actual, no es solo cosa de Pikler, también considero que es necesaria esta revisión el enfoque de la Disciplina Positiva respecto del sueño y también sobre la presentación en Montessori. Cuando convertimos los enfoques en dogmas en vez de los puntos de partida que son, perdemos la base de cualquier pedagogía paidocentrista, centrada en el niños, dejamos de seguir al niño para seguir un dogma.

Yo no soy experta en Pikler, solo he compartido esta reflexión con vosotros, desde el respeto y la humildad. Gracias Edu por hacerme replantearme mis convicciones, porque de ahí surge el verdadero aprendizaje : )

Por cierto que alguna vez me han dado el mismo argumento para decirme que el porteo es incongruente con Montessori. Os dejo esta cita:

En muchos países vemos que los niños no son tratados con tanto contraste con las exigencias de la naturaleza como en los países occidentales. En la mayor parte de países, el niño acompaña a la madre dondequiera que vaya, madre e hijo son la misma cosa, como un solo cuerpo. Por la calle, la madre habla y el niño escucha. La madre discute con un vendedor sobre los precios y el niño se halla presente; el niño ve y oye todo lo que hace la madre, y esto dura todo el periodo de adaptación, que es la razón de esta estrecha convivencia; porque la madre debe alimentar al niño y en cambio no puede abandonarlo solo, cuando sale de casa para dirigirse al trabajo. Al motivo de la lactancia se añade la ternura y el atractivo natural entre madre e hijo. Puesto que el alimento del niño es el amor que une a ambas criaturas, estas resuelven el problema de la adaptación al ambiente de modo natural. Madre e hijo no son más que una sola persona. En los lugares en que la civilización no ha destruido esta costumbre, la madre no confía el niño a otra persona; el niño participa en la vida de la madre y la escucha. Se dice que las madres son locuaces: esto también contribuye al desarrollo del niño y a la adaptación al ambiente. Pero si el niño solo oye las palabras que le dirige la madre, poco aprenderá; en cambio, cuando escucha el complejo diálogo de las personas adultas, poco a poco aprende incluso la construcción, y ya no son las palabras sueltas que silabea la madre; es la palabra viva en el pensamiento y hecha comprensible por los actos.

María Montessori La mente absorbente

 

 

Si os interesa más la relación entre el porteo y el enfoque Pikler, estad atentos a las actualizaciones de este post .

Me despido con esta cita grandiosa de la Dra. Pikler Su libro, Moverse en libertad, es maravilloso y todo lo que hizo por paliar los efectos del hospitalismo en esos niños encomiable.

Fuente: De mi casa al mundo

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