Hoy en el blog entrevistamos a Jennifer, (creadora de “Alcala YogaMind”) e impulsora de “El maestro eres tú” en España, compañera educadora de Disciplina Positiva y un encanto de persona 🙂 Al final os voy a mostrar un material con el que está trabajando y creo que os puede encantar, ¡y haremos un sorteíto! Os cuento enseguida 🙂

Hola Jennifer,  bienvenida a nuestra casa virtual, ¿cómo llegaste al mundo del yoga y el mindfulness?

Hola Bei, ante todo agradecerte esta oportunidad tan bonita de estar aquí, contigo.

Tu conciencia y la labor que haces por una educación de respeto mutuo es inspiradora. Pues te cuento que yo empecé a hacer Yoga con la idea de prepararme un poco para el parto de mi hijo mayor, Unai, que ahora tiene 8 años. Unai siempre ha sido un niño con mucha energía, yo lo llamo pasión por vivir, entonces, para orientarle en canalizar esa energía, en encontrar su paz interior y una manera de gestionar sus emociones, investigué más el mundo del Yoga y el Mindfulness cuando él tenía alrededor de 3 años. Empezamos una práctica en familia tanto de Yoga como de meditación. Al principio fue como una terapia preventiva. Unos meses después, cuando Unai empezó a ir al colegio, me ofrecí como voluntaria para dar clase allí. Fue maravilloso ver la respuesta de los niños, eso me hizo dar el paso y convertirlo también en una pasión profesional para mí.

Eres psicóloga infantil, estaremos de acuerdo en que lo que vivimos y como vivimos en nuestra infancia nos puede marcar el resto de la vida, ¿cómo puede ayudarnos el yoga?

Absolutamente. Los primeros años de vida de un niñ@ son cruciales. Durante la infancia los niñ@s no tienen pensamiento crítico, no juzgan ni cuestionan la información que reciben. Lo que les decimos, hacemos, etc., se convierte en su voz interior. Ell@s aprenden a formar la imagen que tienen de sí mism@s a través de los demás. Y dado que aprenden por imitación, es muy importante lo que hacemos, decimos y a lo que les exponemos.

Yo, gracias al Yoga, he podido superar ciertas heridas de mi infancia. Con una de mis maestras, Christine McCardle, he aprendido que el Yoga se practica y se enseña desde el corazón. Y se ve en su persona, en cómo irradia compasión, empatía y está siempre en una posición de ayuda hacia quien lo necesite.

El Yoga es mucho más que una serie de posturas para ser flexibles, aporta una paz interior y una armonía en la vida que no solo nos ayuda a nosotros en ese momento, es algo que, si se practica con regularidad, se convierte en algo que ya es parte de nosotros, sale de forma natural, no solo la práctica, sino también sus beneficios. Y esos son tantos…

A los niñ@s el Yoga les guía para conocerse mejor por dentro, conseguir una estabilidad interior, gestionar sus emociones, encontrar momentos de paz, al tiempo que fortalece su autoestima, les otorga más amplio conocimiento de su cuerpo, de sus sensaciones… Y eso les acompaña en todo el proceso de crecimiento. Ofrece unas herramientas útiles para toda la vida.

Ahora, claro, el ritmo de vida que llevamos no da tiempo para nada. Lo sé bien. Soy madre de tres hijos, trabajo en un hospital y además doy clases. Así que a veces, algo tan simple como, al despertarnos por la mañana, tomar consciencia de cómo respiramos acompañado de un pensamiento positivo, ya es un paso enorme hacia esa armonía que todos buscamos. Una pequeña rutina de cinco minutos diarios con unos ejercicios que nos hagan sentir bien, nos puede hacer ganar mucho tiempo a lo largo del día.

 

Yo hago yoga desde hace muchos años, pero es desde hace un tiempo que las niñas han empezado a involucrarse, lo que más les gusta es pasar un rato especial, ¿lo ves así en tus en clases?

Desde luego Bei. Los niñ@s lo que buscan es un espacio en el que poder explorar, compartir sus descubrimientos y sentirse especiales. Es increíble ver cómo niñ@s cuyos padres los trajeron para que “les enseñe a relajarse porque ‘son’ muy nerviosos”, en cuanto se les da el espacio no tienen dificultad en encontrar el silencio y la relajación.

Eso sí, en mi clase todo lo presento con la palabra “mágico”. Tengo muchos juguetes y props que presento con mucho misterio y ya se pueden ver sus caritas de emoción, con ganas de recibir, de compartir, en definitiva de pertenecer, de ser parte de este momento. Y mientras juegan, están aprendiendo cómo gestionar sus emociones, empatía, solidaridad, compañerismo… son juegos conscientes.

¿En que difieren las clases de adulto y las de niños?

Tengo una visión diferente de los dos tipos de clase, porque soy profe de niñ@s y alumna adulta.

Cuando los adultos entran en mis clases es generalmente como acompañantes en los talleres que hago para las familias o para reforzar el vínculo con sus hij@s en las de baby yoga. Mis clases están siempre guiadas hacia el niñ@.

Creo que para mí la diferencia está en que los adultos vamos a clase con unas ideas muy claras de lo que queremos, de lo que creemos que necesitamos, tenemos unas expectativas bastante definidas. En mi caso, cuando empecé a hacer Yoga, embarazada de Unai, fue porque me dijeron que ayudaba a controlar la respiración y yo, que tenía miedo al parto y al dolor, fui. Y sí, aprendí a respirar, pero me di cuenta de que lo necesitaba por muchos otros motivos, más allá del obvio.

Con los niñ@s es diferente, me miran y sonríen. Desde el primer momento están abiert@s a todo, no tienen expectativas, no cuestionan, simplemente confían. En realidad solo quieren conectar, compartir, pertenecer. Eso hace que se les pueda dar tanto. Por eso, cada clase es diferente, independientemente de que se preparen y se tenga un tema en mente, es importante tomar 5 minutos para conectar con ell@s y así saber qué necesitan ese día. Y a partir de ahí desarrollamos una clase con música, juegos de equilibrio, de concentración, brain gym, respiración, relajación, Mandalas y Mindfulness. Hay días que son ellos los que proponen una dinámica.

Para los mayores de 7 años, sin dejar de usar el juego, empezamos a introducir técnicas que poder integrar  en su vida diaria. Utilizo mucho las afirmaciones positivas, una intención en la que puedan centrarse esa semana.  Introduzco la inteligencia emocional igual que con los más peques, sin embargo, lo tratamos de otra manera porque ya son más vocales, pueden expresarse con soltura y dicen lo que necesitan.

¿Y con los adolescentes que están en plena explosión emocional?

Con los adolescentes procuro dirigirme a lo que están pasando en ese momento: están de exámenes, han tenido algún problema con amigos, novi@s… dependiendo de eso hacemos un tipo de clase u otra. Intento incorporar muchas técnicas prácticas, que puedan usar en un pupitre justo antes de un examen, que les facilite la relajación.

Todos mis ejercicios de Mindfulness son para que puedan ponerlos en marcha incluso mientras caminan. Después les doy una rutina que poder practicar en casa. ¡¡¡Y lo hacen!!! Vienen a clase y me enseñan cómo han practicado, tienen muchas ganas de aprender.

Los adolescentes buscan lo mismo que todos buscamos, ¿no? Esa sensación de contribuir y pertenecer, creo que es la población que más necesita, sencillamente, ser escuchada.

Ahora mismo tengo varios adolescentes en mis grupos de 7 a 12 años y hacen a veces una labor de asistentes, me ayudan mucho y los demás compañeros también acuden a ellos. Es bonito cómo entre todos hay retroalimentación. Todos tienen algo que aportar.

Los mayores esperamos a menudo que los adolescentes ya se comporten como adultos, sin reparar en que aún no están preparados para serlo ni saben cómo serlo, por lo que para ellos es muy importante esa sensación de que ayudan, de que tienen algo que ofrecer con lo que colaborar. Lo cual favorece su transición a la adultez de una forma más natural, sin forzar.

Lamentablemente, en clase no siempre hay tiempo para escuchar todo por lo que están pasando, como tú bien dices, de momentos de “explosión emocional”, por ello en ocasiones hablamos por teléfono o quedo con alguno para tomar algo. Para mí es parte de mi compromiso con ellos y conmigo misma.

¿Y las clases de BabyYoga? ¿Cómo funcionan?

Pues mira Bei, te voy a ser totalmente sincera, estoy aprendiendo mucho aún. Abrí un grupo en enero de bebés de 1 a 3 años con adultos. Son clases enfocadas al bebé, siendo el adulto un apoyo. Tengo un grupito muy bueno de entre 5 y 8 familias, dependiendo de la semana. Intento que las clases sean muy dinámicas, con ejercicios cortos para que no se aburran, todo con juguetes, mucha música y con ejercicios que puedan imitar.

Lo cierto es que los niñ@s de esa edad lo que menos quieren es seguir indicaciones, necesitan explorar el entorno, pero sí que me han dicho las mamás que en casa, de repente, se ponen a hacer un Saludo al Sol o cantan una de las canciones de clase. Y es que los niñ@s aprenden en movimiento, así que, aunque parezca que no escuchan, sí que lo hacen.

Siempre aspiro a aprender más, ahora acabo de concluir una formación de Yoga con bebés: “Nacer Yogui. To be born Yogi” con mi maestra y hermana del corazón, Alba Balada, que tiene muchos años de experiencia en clases de adultos con bebés. Ella me ha enseñado a incorporar técnicas nuevas y así poder hacer más partícipe al adulto en la práctica favoreciendo el vínculo entre ellos y además facilitar un “momento especial” como hablábamos antes, ya desde sus primeros momentos de vida.

¿En tus talleres de educación emocional a educadores qué pueden encontrar?

Lo primero, hablamos de la importancia de que ellos integren una práctica que puede formar parte de su autocuidado. El ámbito de trabajo de la educación es muy bonito, no obstante, puede llegar a ser duro a nivel de energía y muy agotador a nivel emocional. Debido a lo cual es tan importante que tengan un momento en el que desconectar y “mimarse”, como yo lo llamo.

Es por ello que tengo un taller dedicado solo a ellos, a aprender técnicas de relajación, respiración y Mindfulness. Estas técnicas les ayuda a nivel personal, del mismo modo que les sirve en su trabajo. Luego pasamos a hablar del modo de enseñar a los niños estas técnicas.

Por otro lado, he elaborado un proyecto que se llama “Creciendo con tus emociones” que ya se ha puesto en marcha y está funcionando muy bien en un colegio de Alcalá de Henares: consta de 6 sesiones en las que voy al colegio en horario escolar, a varias aulas de Educación Infantil, trabajamos las emociones de diferentes formas, usando diferentes técnicas.

Son alrededor de 75 niños los que veo en mis visitas al cole, he tenido muy buenos comentarios de los padres y del profesorado. En los propios niños de una sesión a otra voy viendo cómo van integrando esas herramientas. Es una maravilla y disfruto un montón.

Puedes contarnos más acerca de YOMU, ¿en qué consiste?

YOMU es un sistema educativo integral que combina música, percusión corporal, yoga, Mindfulness en movimiento, respiración, neurociencia, brain gym.

Cynthia Zak, la fundadora y otra de mis maestras viaja por el mundo cargada con una maleta repleta de tesoros que va encontrando y que incorpora en sus clases. Para mí es como Mary Poppins, ¿sabes? Es una mujer súper creativa y es quien me ha enseñado a ver todo con otros ojos, a ver más allá de lo obvio. Ahora, por ejemplo, cuando entro en un bazar o tienda de saldos o similar, mis ojos están más abiertos, más alerta.

Otra herramienta de este sistema que nunca, ni con los educadores, falta en mis clases, es su música. Es una música que no está hecha solo para escucharla, está hecha para hacer mientras se escucha, es muy práctica. Además, muchas de las canciones están cantadas por niños, lo cual llama mucho la atención en mis clases. Mis alumnos adoran escuchar a otros niños cantando meditaciones.

A Cynthia le debo mucho del éxito de mis clases. Y, como me gusta incorporar el inglés cuando puedo, es perfecto que su música sea bilingüe.

También eres educadora de Disciplina Positiva, crees que el yoga puede formar una bonita sinergia con esta forma de entender la educación desde el respeto y el aliento, des de firmeza y la amabilidad?

Si, es la guinda que me faltaba y por fin he podido formarme como Educadora certificada de Disciplina Positiva. Siempre procuro nutrirme de aquello que aporta valor a mi vida y a mi profesión. La disciplina positiva me gusta por muchos motivos, aunque algo que me fascina es lo dinámica y lo visual que es en su forma de mostrarla.

Igualmente, el yoga en los niños se enseña a través de juegos. Cuando hice la formación en Disciplina Positiva, para mí fue un paso natural porque ambas son una forma de vivir desde el respeto, amabilidad, empatía, pero con límites sanos, no solo a nivel corporal, sino también en nuestra vida, límites para nosotros mismos y para los demás, es decir, tanto el Yoga como la Disciplina Positiva fomentan la asertividad. Esto es muy importante, sobre todo en algunos niños mayores de 7 años que aún no saben cómo expresar lo que piensan o lo que sienten y se relacionan de manera poco adaptativa.

La Disciplina Positiva ha sido una incorporación muy buena en mis clases y le estoy muy agradecida a Jane Nelsen, Marisa Moya y a esta comunidad por el apoyo y enseñanzas.

Gracias por tu tiempo Jennifer 🙂 Un placer tenerte aquí.

A ti Bei, por esta maravillosa oportunidad de compartir esta experiencia transformadora que ha sido el Yoga, en mi vida y la de mi familia.

SORTEO

Jennifer nos ha mandado para probar los materiales de YOMU, son los que habéis visto en las fotos y son maravillosos, a Abril le ha gustado especialmente los que proponen posturas en pareja, ¡les encanta! Tengo que conseguirle un libro de yoga madre/hija XD A Emmita todos ejercicios y experimentos de respirar, suele ser muy tranquila pero a veces es explosiva y creo que le va a encantar.

Para el sorteo,  vamos a sortear un juego extra de cds, nos encantaría sortear un libro, pero para eso necesitan encontrar un editor porque no tienen más y yo estoy encantada de ayudarles a conseguirlo, ¿nos ayudas? Dinos en los comentarios porque te gustaría conseguir este bonito sistema que aúna Yoga, música y Mindfulness.

El sorteo se celebrará el 25 mayo a las 22h (Universo mediante) e incluye un juego de tres cds por parte de Jennifer y YoMu y de mi parte una bolsa de tela, junto con un gráfico de emociones y una hojita con nuestros lemas de Disciplina Positiva, este contenido es solo para alumnos de nuestros cursos, así que igual es la única forma de conseguirlo si no estáis en Madrid (sin presiones XD) Las tigris han dicho que igual mandan un dibujo, pero no quieren siempre desprenderse cuando los termina XD

Solo tenéis que dejar el comentario como os he pedido y compartir en alguna de vuestras redes sociales. Seguir la página de Alcalá YogaMind sería un bonito gesto también 🙂

¡Mucha suerte a todos!

Namasté <3

 

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