Cómo ser el mejor influencer.

Con mucho cariño, os comparto la charla TED que tuve el privilegio de ofrecer hace un par de semanas. Espero de corazón que os guste, os aliente, os haga reír, os haga pensar, os haga emocionaros, os haga cuestionarios y os haga sentir que todos los días podéis ser vuestra mejor versión. No una versión perfecta, si cada día un poquito mejor. Gracias a todas las personas que lo han hecho posible, equipo TED, Merche y Guiomar especialmente, a mi tribu, a mis niñas preciosas y a Miguel. Y gracias a mi misma por dar voz a mi niña interior. Gracias, gracias, gracias de corazón.

Si ahora mismo no podéis escuchar audio os dejo la ponencia completa, lo que tenía que haber dicho realmente y no me dio tiempo a decir XD

(Fotògraf: Dani Legaz y Juan Segovia )



Cómo ser el mejor influencer.

Hace unos años decidí ser influencer. Lo sé, estáis hartos de hablar de influencers por aquí y por allá. Nuestro trabajo es vital, pero nos infravaloran profundamente, sin embargo, para nuestros followers, para ellos y ellas, nuestra labor es lo más.

Hace unos años me matriculé en el máster para ser influencer, después de un año duro, pasé por un examen de 16 horas y cuando terminó, me dieron mi carné de influencer, junto con mi bebé, mi primer follower.

Sí, mi bebé.

Quizás los que ya sois influencer, los que sois padres o madres os acordéis de ese momento, el instante en el que os convertisteis en influencer, ¿viajamos juntos hacia atrás en el tiempo? El olor, el peso, la alegría, el sueño… Quizás también miedo y seguramente una gran responsabilidad. Una profunda responsabilidad, de enseñar las cosas importantes de la vida. Una gran responsabilidad de no cometer errores

Errores.

¿Qué hacemos cuando los niños y las niñas cometen un error? Castigar, gritar, amenazar, chantajear. ¿Realmente eso produce el aprendizaje qué deseamos? ¿Todos los comportamientos que a priori nos parecen disruptivos en los niños son realmente un error o nos falta, a ellos o a nosotros, algo de información?.

 Hace unos años yo descubrí la respuesta a esto. Una vez me estaba preparando para salir a la calle y oí gritos en el descansillo, cuando llegué vi a mi hija mayor de tres años arrastrando por el suelo a la bebé de uno. Pregunté ¿qué haces? Y me soltó “He intentado razonar, pero no ha funcionado.

Es muy fácil entrar en modo primitivo a última hora, ¿verdad? Pensad en aquella vez que no fuisteis vuestra mejor versión, quizás el brócoli que sale volando, pisas los legos, el baño inundado, o aquel secuestro en el supermercado, sí, un secuestro, el secuestro amigdalar, perdón, secuestro amigdalar es lo que utilizamos para adultos, rabieta es la palabra que usamos despectivamente para los peques.

En ese momento empecé a convertirme en un volcán… y mi vecina abrió la puerta. Sonreí y entonces, calmada, pude preguntar qué estaba pasando, ¿sabéis lo que pasaba?

La bebé de meses se coló gateando en el ascensor y su hermana de casi tres años intentó que saliera, sabía que era peligroso, quería protegerla, hizo lo que pudo con las herramientas que tenía a su tierna edad. Yo llegué en el minuto 97 de la peli, y donde yo veía una escena de agresión, estaba sucediendo la escena de rescate, y donde yo vi una pelea, en mi ceguera, solo había amor incondicional, estaba salvando a su hermana.

¿Cuántas veces malinterpretamos las acciones de los niños y niñas?

¿Os imagináis haber crecido así? ¿Con adultos que intenten entender tus necesidades y decisiones en vez de reaccionar y castigarte?

¿Os imagináis tener empatía y compasión y tratar de entender que su comportamiento siempre responde a una necesidad? Es decir, actuar como actuamos con el resto de adultos.

Imaginad que alguien está invitado a cenar a tu casa y se le cae un vaso y se rompe, ¿qué hacemos? Les gritamos eres un inútil, no te vuelvo a invitar a cenar a mi casa, recoge ahora mismo este estropicio. No, lo que hacemos es decirles, no te preocupes, era un vaso viejo y poco valioso, no tiene importancia, ya lo recojo yo, por favor no te levantes, lo importante es que no te hayas cortado…

Máxima empatía y máxima compasión. Bueno por supuesto hay excepciones, situaciones en las que el instinto de protección prevalece sobre la empatía y la compasión. Si vemos a una pareja discutiendo en la cena, ella empieza a llorar y él la grita y amenaza con pegarla, ¿qué haríamos? ¿intervenir o incluso llamar a la policía? Y si os digo que él tiene 35 niños y ella tiene cinco años. ¿Qué haríamos? Seguramente nada, pensaríamos que el padre está enseñando a su hija, ¿todo vale por el aprendizaje?

Vamos a hacer otro viaje en el tiempo, a un momento donde teníais que aprender mucho y muy rápido: vuestro primer día en vuestro primer trabajo.

Llegáis e intentáis iniciar una conversación: “Mira aquí estamos hablando los antiguos, tú eres nuevo así que calladito o mejor vete por allí con los otros nuevos”. Después te dicen “mira, te has equivocado con este informe, este mes te castigaremos sin sueldo, no pongas esa cara, lo hacemos por tu bien, para que aprendas” o “tienes que compartir tu ordenador con Jiménez porque él no tiene, a que viene esa cara hay que compartir“, “no te has tomado todo el potaje de la comida, eres un desagradecido, tú sabes que hay gente en África que se muere de hambre,  te lo comerás para desayunar mañana en vez del café y el bollo”

Lo que necesitas cuando llegas a un trabajo nuevo es sentirte cómodo, seguro, sentir que formas parte de esa nueva empresa y que tú opinión es tenida en cuenta, ¿verdad?  Los niños y niñas cuando llegan al mundo necesitan exactamente lo mismo. Y, sin embargo, estamos castigando a los niños cuando están aprendiendo a vivir la vida, les estamos penalizando por sus errores cuando van a ser lo que les enseñe, les estamos penalizando por vivir sus emociones, cuando van a ser sus emociones lo que les va a permitir ser felices.

¿Por qué?

Porque queremos enseñarles. Pero para enseñar no hace falta humillar, para enseñar hace falta ejemplo

Imagina de nuevo ese primer día de trabajo, estás sentado en tu mesa y viene tu nuevo jefe, dos metros, cien kilos de puro músculo y empieza a gritarte para explicarte un error que has cometido en un informe. ¿Qué estás aprendiendo? Seguramente ninguno porque cuando hay miedo no se produce el aprendizaje.

Y tú eres adulto. Tienes herramientas, tienes opciones, conoces la ley o incluso puedes irte.

Los niños, no. Ellos y ellas no pueden dimitir.

Todos merecemos ser respetados, para los niños y las niñas es además una necesidad vital, porque su cerebro aún está inmaduro, y, además, de su conexión con el adulto con el que se están relacionando, creen que depende su supervivencia, porque seguimos siendo muy parecidos al primer Homo Sapiens que vivió en el Paleolítico.

Claro que no, ya no vivimos en el Paleolítico. Claro que no, en los atascos todo el mundo está en calma, pintando mandalas y meditando, nadie parece un neandertal gritando. Algunos me diréis que toda la vida se ha hecho así y que vosotros no estáis tan mal, pero ya no lavamos la ropa en el río porque tenemos lavadora y, además, podríamos estar mucho mejor.

Y es que no se trata del pasado, no se trata de ti, ni de mí, se trata de ellos y de ellas, se trata de que es nuestra responsabilidad hacerlo lo mejor posible AHORA.

Muchos de nosotros tenemos esto muy claro, pero a veces, ¡boom! A veces se nos olvida la teoría y decimos esas frases que prometimos no volver a repetir “como yo vaya…. atente a las consecuencias… si no recoges los juguetes van a ir a la basura… ni iPod ni iPad”. Es así. Cuando nos sentimos estresados, nuestro cerebro entra en modo primitivo, la amígdala, que es una parte del cerebro, toma el control, secuestra al cerebro racional y nuestras emociones quedan expuestas sin ningún tipo de filtro. Reaccionamos desde el miedo, ante aquello que parece que está dificultando nuestra supervivencia. Os acordáis del día del ascensor, no vemos a dos hermanas aprendiendo a ser mayores, no, vemos a un depredador, el depredador anteriormente conocido como hermana mayor de casi tres añitos, que está arrastrando a nuestra cría por el suelo.

Yo desde ese día, aprendí a usar mi varita mágica. ¿queréis que os enseñe a usarla? Necesito que sigáis mis instrucciones. Os voy a pedir que me miréis y hagáis exactamente lo que yo diga. Para aprender a usar nuestra varita mágica, tenemos que cruzarnos todos de brazos (mientras los levanto). Todos cruzados de brazos, por favor. Todos cruzados de brazos. Todos, por favor.  ¿Qué ha pasado? ¿qué pesa más? ¿lo que digo o lo qué hago? Lo que hago, ¿verdad? Todos somos influencer. Todos. Todos estamos modelando en los demás una forma de ser y estar en el mundo. Si cambiamos la perspectiva, si pensamos que, en vez de retos para nuestra comodidad, estas situaciones son oportunidades de ser un verdadero ejemplo de las competencias que nos gustaría que tuvieran, todo cambia. Si quiero que mi hijo sea respetuoso, ¿qué es más eficiente que le grite ¡sé respetuoso o tendré que castigarte!? ¿O que yo sea respetuoso con él o ella y todos los que nos rodean? ¿Qué le diga tranquilízate mientras le zarandeo? ¿qué le diga no se grita mientras le grito?

Por ejemplo, en la clase que les damos a los peques de inteligencia emociona todos los días ¿Cuántos dais la clase de inteligencia emocional y asertividad a vuestros hijos a las 8 de la tarde? Hay gente que le gusta más por la mañana. ¿Nadie? ¿No la tenéis agendada? No os preocupéis porque aquí hemos venido a aprender y vuestros hijos os la van a pedir, por supuesto no van a decir “Querida madre, es el momento de llevar a cabo la clase de inteligencia emocional y asertividad que teníamos prevista en la agenda”, nooo, lo van a hacer de otra manera. No me quiero bañar, con su correspondiente no quiero salir de la bañera. No quiero recoger los juguetes. Yo quiero cenar pizza todos los días. Mi hermana me molesta. Mi hermana me mira. Mi hermana está respirando el mismo aire que yo respiro.

Vamos a volver a viajar en el tiempo, dentro de veinte años estas situaciones… no serán importantes, ¿verdad? Lo que sí será importante es cómo se sintieron las personas que más queremos, cómo les tratamos, de qué forma les hicimos sentir, ¿les llegó o no les llegó el amor incondicional que sentíamos por ellos?

En plena rabieta, mi mamá y mi papá, piensan “te quiero y estoy contigo para lo que necesites, aunque me estés gritando” o “ahí te quedas, solo te quiero cuando te portas como a mí me gusta”.

Lo que hago pesa más que lo que digo, lo que hago sentir pesa incluso más. Esto no va de ser perfectos, se trata de que el amor incondicional que sentimos todos los padres por nuestros hijos, les llegue

No siempre es posible que trates a todo el mundo con el 100% de respeto, todos cometemos errores. No vamos a poder tratar a nuestros hijos y seres queridos de forma perfecta todo el tiempo, si es nuestra responsabilidad atender sus necesidades de apego y conexión todo el tiempo que nos sea posible.

Lo importante no es el error, lo importante es lo que hacemos con esos errores, como los reparamos, como reparamos el vínculo, y como aprendemos de ellos. Esto requiere mucho esfuerzo, nos va a llevar toda la vida, es valioso y es necesario, probablemente sea el propósito, la tarea más importante que tenemos que llevar a cabo como individuos sociales, tratar a los demás de la misma forma que nos gustaría que nos trataran a nosotros. Simplemente ser esa persona que necesitabais cuando erais pequeños, tratar a los demás con la máxima dignidad y el máximo respeto.

Podemos ser hoy esa persona. Podemos ser hoy esa persona con los seres más importante de nuestra vida: Nosotros mismos.

Hubo una época en la que yo no me creía todo esto, estaba esforzándome tantísimo por ser la madre PERFECTA que quería ser que me estaba olvidando de la persona que ya era, estaba tan PREOCUPADA en las hijas que quería que fueran que no estaba pudiendo VER a las personas que ya eran.

Los niños y las niñas no necesitan adultos perfectos, necesitan adultos honestos, conscientes de que todos y cada uno de los días tienen dos opciones: podemos relacionarnos con la infancia centrándonos en sus defectos o en sus virtudes, todos los influencers tenemos una lupa y podemos usarla para enfocarnos en sus debilidades o enfocarnos en sus fortalezas.

Cada vez que respiras en vez de gritar, les estás regalando a tus seres queridos una oportunidad de sentirse amados incondicionalmente. Cada vez que los escuchas en vez de ordenar, les estás enseñando que, si se encuentran con gente más pequeña lo justo es cooperar en vez de imponer sus decisiones. Cada vez que les alientas, les estás señalizando el camino a la felicidad, que va en dirección contraria al camino del miedo, de la vergüenza y de la culpa.

Cada vez que TÚ, en vez de culparte, tomas consciencia y buscas soluciones, estás modelando también que cuando cometemos un error es una oportunidad para mejorar y construirnos en nuestras fortalezas. Ser influencer empieza en ti, ¿Cómo te tratas tú cuando cometes un error? Probablemente tendrá mucho que ver con la forma en te trataban en tu infancia cuando cometías un error. 

Tú puedes cambiarlo todo, desde tu pequeña parcela de poder puedes cambiar el mundo. Cada día tienes la oportunidad de ser influencer, cada día tienes la oportunidad de influir en que las personas a las que amas se construyan desde el amor o desde el miedo.

Vamos a hacer un último viaje en el tiempo. Volvamos a viajar al pasado, os acordáis de vuestro primer follower, recién nacido en vuestros brazos… Si pudiera regalarte un don, ¿Cuál sería? Auténtica, valiente, empática, feliz…. Y ahora con ese cúmulo de sensaciones viajemos al futuro, han pasado treinta años, estás en tu casa, llaman a la puerta, ábrela, son ellos ¿qué ves tuyo en ellos? El pelo, las orejas, la nariz… ¿Qué influencia tuya ves en ellos?

Ese adulto que te mira en la puerta, se está construyendo hoy, el futuro es hoy, tus acciones tienen impacto, tu ejemplo le está marcando ahora mismo, así que te pregunto, ¿vas a elegir ayudarles a construirse en el amor o en el miedo? ¿qué tipo de influencia vas a elegir?

How to be the best influencer

Years ago I decided to become an influencer. I know, you are tired of hearing about influencers, influencers here, influencers there. Our task is extremely important, but our society undervalues us constantly. However, to our followers we are the best.

So, I decided to take the Master’s Degree to become an influencer, so after three terms of hard work and a very long exam, I finally got my Influencer’s Degree along with my baby, my first follower.

Yes, my baby.

Those of you who already are influencers, mothers or fathers, do you remember that moment? That instant when you became an influencer?

Let’s travel together to the past.

Your first baby in your arms for the first time, a happy first time, maybe you’ll remember the light weight, maybe the smell, maybe a look, maybe happiness, maybe fear and responsibility. Responsibility to teach them the important things in life. Responsibility for not making mistakes.

Mistakes.

What do we do when children make mistakes? We punish them, shout at them, threaten them… Does that really result in the learning we intend? Are all behaviors that initially seem disruptive to children really mistakes or is there some information missing instead, either for them or for us?

A few years ago, I discovered the answer to this. Once I was preparing to go out and suddenly, I heard some screams on my doorstep. When I arrived, I saw my three-year-old daughter dragging our baby girl. I asked ‘What are you doing?’ And she said ‘I tried to reason with her, but it did not work’.

At that moment I started to become a volcano but… my neighbor opened her door. I smiled and then I calmly asked her what had happened. Do you know what had happened?

The one-year-old baby had crawled into the elevator and her sister was trying to get her out, she knew it was dangerous, she wanted to protect her, she did what she could with the tools she had at her tender age. I arrived in the 97th minute of the movie, and where I saw an aggression, in my blindness, there was a rescue scene, where I saw a fight there was only unconditional love -she was saving his sister.

Can you imagine having grown up like this? With adults who try to understand your needs and decisions instead of reacting and punishing you?

Can you imagine having empathy and compassion and trying to understand that their behavior always responds to a need? That is, act as we act with the rest of adults.

Imagine you invite some people over for dinner at yours and someone drops and breaks a glass of wine all over our new white carpet. What would you do? Would you scream ‘You are useless, I’ll never have you here for dinner again, pick up this mess right now!”. No, what we’d do is tell them not to worry, it was an old and unworthy glass, it does not matter, I’ll pick it up, please do not get up, the important thing is that you have not hurt yourself…

Maximum empathy and maximum compassion.

Well of course there are exceptions, situations in which the protection instinct prevails over empathy and compassion. If we saw a couple arguing at dinner, where she starts crying and he screams and threatens to hit her, what would we do? Intervene or even call the police? And what if I tell you that he is 35 years old and she is five? What would people do? Surely nothing, they would think that the father is teaching his daughter, is anything worth learning?

We are going to remember a time when you need to learn quickly and a lot -your first day at your first job.

You arrive and try to start a conversation and your new workmates say: ‘Listen, only veterans get to talk here, you are a newbie, so keep quiet or, even better, go over there with the other newbies. Maybe you can bring us some coffee?’. Then they say ‘You have to share your computer with Jiménez, I don’t mind your parents bought it for you, in this company, we share, I’ll count three. 1, 2, 3… Ok, this month you’re suspended with no pay for punishment, do not make that face, we’re doing it for your own good, you need to learn’. ‘You didn’t finish your meal, you’re so ungrateful, you know there are people in the world who starve to death, you will eat it for breakfast tomorrow instead of coffee and toast’.

Nonsense, isn’t it?

What you need when you arrive at a new job is to feel comfortable, secure, feel that you are part of that new company and that your opinion is being considered, right? When children arrive to this world, they need exactly the same. And yet, we are punishing children when they are learning to live life, we are penalizing them for their mistakes when they are going to be what we teach them, we are penalizing them for living their emotions, when their emotions will be what they want. It will allow you to be happy.

Why?

Because we want to teach them. But to teach you do not need to humiliate, to teach you need to be an example.

Imagine again that first day at work. You are sitting at your table and your new boss comes in -two meters tall, and a hundred kilos of pure muscle- and starts shouting at you to explain an error you made in a report. What are you learning? Surely nothing, because when there is fear, learning does not occur.

And you are an adult. You have tools, you have options, you know the law or you can even leave. You can resign.

Kids can´t. They can’t resign.

We all deserve to be respected, for boys and girls it is also essential, because their brain is still immature, and, also because their survival depends on their connection with the adult they are related to, as we are still very similar to the first Homo Sapiens.

Of course we no longer live in the Paleolithic. And of course, everyone is calm in traffic jams, painting mandalas and meditating, nobody looks like a Neanderthal shouting. Some of you will say things have always been done this way and that didn’t come out that bad after all, but we also used to wash our clothes in the river and now we use a washing machine instead and now we are much better.

And it’s not about the past, it’s neither about you, nor about me, it’s about them and only about them, it’s about our responsibility to do our best NOW.

Many of us have this very clear, but sometimes, boom! Sometimes we forget the theory and say those phrases that we promised not to repeat ‘If I have to go …. You’ll have to face the consequences … if you don’t pick up your toys, I’ll put them in the trash…’. That’s the way it is. When we feel stressed, our brain enters into the primitive mode, the amygdala, which is a part of the brain, takes control, hijacks the rational brain and our emotions are exposed without any kind of filter. We react from fear to what seems to be endangering our survival. Do you remember the elevator day? In that example we do not see two sisters learning to grow up, no, we see a predator, the predator previously known as an older three-year-old sister, who is dragging our baby on the ground.

From that day on, I learned to use my magic wand. Do you want me to teach you how to use it? I need you to follow my instructions. Please, look at me and do exactly as I say. To learn how to use our magic wand, we have to cross our arms (while I raise them). All arms crossed, please. Everyone, please. What happened? What is more important? What I say or what I do? What I do, right?

We are all influencers. All of us. We are all modeling others in a way of being and in a way being in the world. If we change the perspective, if we think that, instead of challenges for our comfort, these situations are opportunities to be a true example of the abilities that we would like them to learn, everything changes. If I want my son to be respectful, what is more efficient? Yelling at him ‘Be respectful or I will have to punish you!’? Or being respectful to him and all those around us? Yelling ‘Calm down!’ while shaking him? Yelling while asking him to be quiet?

For example, we give lectures about emotional intelligence and assertiveness at home every day. How many of you give these lectures to your children at 8 o’clock in the evening? There are people who prefer morning time… Nobody? Don’t you have it scheduled? Don’t worry because we are here to learn and your children will ask you, of course they won’t say ‘Dear mother, it’s time for the nice lecture we had scheduled in our agenda”, nooo, they will do it in a different way.

‘I don’t want to bathe’; with its subsequent ‘I do not want to leave the bathtub’. ‘I do not want to pick up my toys’. ‘I want to have pizza every day’. ‘My sister is bothering me’. ‘My sister is looking at me’. ‘My sister is breathing the same air that I breathe’.

Take a deep breath.

It is so easy to go into primitive mode on the Golden hours, right? Think about that time you were not the best version of yourself, maybe the broccoli goes flying, you step on the Legos, a flooded bathroom, or that hijack at the supermarket, yes, a hijack, an Amygdala hijack. Oh sorry, Amygdala hijack, is what we use for adults, tantrum is the word we disparagingly use for kids. So, that tantrum in the supermarket.

Now, imagine these situations in twenty years… They won’t be important, right? What will be important is how the people we love most felt, how we treated them, how we made them feel, and whether the unconditional love we felt for them reach them or not.

In the middle of a tantrum, my mom and dad think ‘I love you and I’m with you for whatever you need, even if you’re screaming at me’ or ‘You’d better behave, I only love you when you behave the way I like’.

What I do is more important than what I say, how I make them is even more important. The purpose is not being perfect, it’s about making sure the love, the unconditional love that all parents feel for their children, gets to them.

It is not always possible for us to treat everyone with 100% respect, we all make mistakes. We will not be able to treat our children and loved ones perfectly all the time, it is our responsibility to respond to their attachment and connection needs as long as possible.

The important thing is not the mistake, the important thing is what we do with those mistakes, how we repair them and how we learn from them. This requires a lot of effort, it will take us all of our lives, it’s valuable and necessary, it is probably the purpose, the most important task we have to carry out as social individuals, to treat others in the same way that we would like them to treat us. Simply be that person you needed when you were a little child, that person who treat others with the utmost dignity and the utmost respect. We can be that person today. Today we can be that person with the most important human beings in our life: ourselves.

There was a time when I did not really believe in this, I was trying so hard to be the PERFECT mother that I wanted to be, that I was forgetting about the person I was, I was so CONCERNED about my daughters that I wanted them to be that I was not able to SEE the people they already were.

Children do not need perfect adults, they need honest adults, aware that each and every day we have two options: we can relate to childhood focusing on their defects or on their virtues, all influencers have a magnifying glass and we can use it to focus on your weaknesses or to focus on your strengths.

Every time you breathe instead of screaming, you are giving your loved ones a chance to feel loved unconditionally. Every time you listen to them instead of giving them orders, you are teaching them that if they meet younger people it is fair to cooperate instead of imposing their decisions. Every time you encourage them, you are signaling them the way to happiness, which goes in the opposite direction from the path of fear, shame and guilt.

Every time YOU, instead of blaming yourself, take conscience and look for solutions, you are also modelling that every mistake it is an opportunity to improve and build on our strengths. Being an influencer starts with you, how do you treat yourself when you make a mistake? It probably will have a lot to do with the way you were treated in your childhood when you made a mistake.

You can change everything; from your small plot of power you can change the world. Every day you have the opportunity to be an influencer, every day you have the opportunity to influence the people you love to be built from love or from fear.

We are going to make a last travel in time. Let’s go back to the past, you remember your first follower, a newborn in your arms… If I could give her or him a gift, as in fairy tales, what would it be? Authentic, brave, empathetic, happy… And now with all those mixed sensations, let’s travel to the future, thirty years have passed, you are at home, when suddenly, there is a knock on the door, you open the door to find your children, now grown-ups. What do you see in them from you? Their hair, their ears, their nose… What influence do you see in them?

That adult who looks at you at the door is being built today, the future is today, your actions have impact, your example is marking them right now, so I ask you, are you going to choose to help them build themselves from love or from fear? What kind of influence are you going to choose?

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Hace unos años tenía a mi hija mayor en brazos y tenía muy claro la madre que quería ser. Sin embargo, en el proceso, que a priori parecía sencillo me di cuenta de que no era tan fácil cómo yo creía que iba a ser. Y es que pienso que educar no es difícil, pero si creo que es complejo reeducarnos a nosotros mismos para ser su mejor versión.

En estos años me he dado la vuelta como un calcetín, he leído, me he formado, me he equivocado mucho y sobre todo he observado, a mi misma y a mis hijas, y ahora sé que estoy en el camino de ser la madre que prometí ser. Y puedo ayudarte a que tú también te acerques a esa promesa que hiciste.

Este mes trataremos el tema del ambiente preparado, no es necesario tener materiales Montessori para darles a tus hijos e hijas una oportunidad de pertencer y contribuir, desarrollar su autoestima y su autonomía y de reducir los conflictos en casa.

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