¡Hola! En instagram estamos de sorteo, ¡no os lo perdáis! Podéis ganar un set de libros Montessori 🙂 Hoy os traigo una entrevista a mi compi Cristina Tébar sobre su maravillo libro “El huerto en casa al estilo Montessori” una auténtica maravilla, bellamente ilustrado, muy bien editado para los peques y muy útil para nosotros. Una maravilla. Os dejo con ella 🙂

¿Qué te impulso a escribir este libro?

El tema del huerto urbano siempre me ha gustado, ya cultivaba verduras antes de nacer mis peques y cuando empezaron a participar fue muy chulo porque es como unir dos cosas que me hacen muy feliz, doble felicidad, no? 🙂

Allá por 2014 escribí un pequeño ebook titulado “El huerto urbano en el entorno Montessori” como regalo para los suscriptores de mi newsletter, y la cosa se quedó ahí. Pero después de publicar mi primer libro “Montessori en casa: El cambio empieza en tu familia”, María Alasia, de Plataforma Editorial me comentó si no me había planteado escribir un libro sobre la misma idea del ebook pero más extenso, y en cuanto me lo dijo mi cabeza empezó a bombardear ideas y rápidamente visualicé cómo quería que fuera ese segundo libro.

¿Cómo fue el proceso creativo? ¿cómo lo conciliaste con la crianza?

La verdad es que el proceso creativo fluyó muy bien, tuve la suerte de contar con una ilustradora que captó a la perfección la idea y el estilo que que yo tenía en mente para las ilustraciones de las plantas. Y yo por mi parte tuve bastante claro desde el principio la estructura que quería dare al libro, cómo iba a organizar los contenidos… Para mí era importante que el libro fuera práctico y sencillo, que quien lo lea para montar un huerto con sus hijos no tenga que complicarse mucho la vida, que sienta que puede empezar paso a paso sin abrumarse, así que lo escribí con esa máxima en mente.

Fue muy interesante la parte de investigación, porque quería asegurarme de que toda la información fuera correcta, y también quería que fuese útil para diferentes climas, no sólo para el que yo conozco.

En cuanto a la conciliación, aprovechaba para escribir cuando mis hijos estaban en el cole. Para desplazarme a hacer la presentación del libro y entrevistas sí que tuve que hacer un poco de encaje de bolillos pero lo pudimos manejar bien.

¿Qué es lo que más te gusta del libro?

Me gusta que es práctico y a la vez atractivo visualmente. Yo misma lo consulto a veces y me resulta muy sencillo encontrar lo que busco. Y estéticamente me encanta, me gusta revisar las fichas de cultivo sólo para deleitarme en las ilustraciones.

¿Qué crees que puede aportar a las familias? ¿y a los docentes?

Creo que tanto para familias como para docentes puede ser una guía que les lleve de la mano paso a paso en el proceso de empezar con un huerto urbano y sacarle partido a ese balcón, a esa maceta, a ese trocito de tierra en el cole.

En el libro hay un parte dedicada a actividades relacionadas con el huerto que funcionan tanto en casa como en un entorno escolar, y que nos ayudan a ver el huerto no sólo con el objetivo de obtener una cosecha sino como una forma de aprender, de valorar y amar la naturaleza, de conectar con un ritmo más lento y natural, de trabajar con las manos, de despertar todos nuestros sentidos; vista, olfato, tacto, oído, gusto… Creo que trabajar un huerto (o una simple maceta) con niños ofrece infinidad de aprendizajes muy valiosos, Maria Montessori ya se dio cuenta de esto, y no puedo estar más de acuerdo con ella.

¿Qué mensaje quieres hacer llegar con tu libro?

Que cultivar un huerto con niños no tiene por qué ser complicado y que merece mucho la pena, pero también que nadie piense que va a ser coser y cantar y luego se frustre; nos vamos a ensuciar, vamos a tener muchos “fails”, algunos días a los niños les va a entusiasmar pero otros días no les va a apetecer… Algo que menciono en el libro es que es importante no tener expectativas, disfrutar del proceso tal y como sea, porque sea como sea seguro que nos aporta algo: aprendizajes, risas, tiempo juntos… Aunque no sea como esperábamos, disfrutémoslo!

¿Por qué necesitan tener este libro en casa?

Siempre digo que todos los coles deberían tener un huerto, y todos los hogares también. Si el espacio es un problema siempre podemos tener un mini-huerto de hierbas aromáticas en la cocina o cultivar lechuga o rúcula en una maceta en la ventana.

El hecho de cultivar plantas nos conecta con la naturaleza aunque sea a pequeña escala, nos ayuda a desarrollar la paciencia, a responsabilizarnos del cuidado de un ser vivo, y si se trata de plantas comestibles nos ayuda a valorar el esfuerzo y el trabajo que hay detrás de esas hojitas de albahaca que le vamos a poner a la pizza, o el tiempo y cuidados que ha necesitado ese tomate que vamos a poner en la ensalada, nos da otra perspectiva y otra consciencia de lo que consumimos, tanto a los niños como a nosotros.

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