Hoy en el blog entrevistamos a Rebeca López, que es, entre otras muchas cosas, sexóloga, y hoy vamos a tratar una entrevista con las preguntas que vosotros/as mismos/as le hicisteis via Instagram, os dejo con ella, habrá segunda parte, que se han quedado muchas cosas en el tintero 🙂

Nos preguntan mucho sobre cómo encontrar el momento idóneo para hablar de sexualidad…

Lo primero de todo es aclarar qué esto de la Sexualidad. Generalmente esto del sexo se asocia a unas prácticas, bueno, principalmente a una, el coito, y por lo tanto todo se reduce a prácticas y genitales. Tenemos que entender  que cuando hablamos de Sexo, estamos hablando de lo que somos, no de lo que hacemos o de lo que tenemos, sino de que somos hombres y mujeres, niñas o niños y que además, somos diferentes y únicos. Si sexo es hombre y mujer, la sexualidad entonces serían todas esas cualidades que nos hacen ser como somos.  Así que, ¿cuándo hay que empezar a hablar de sexualidad? Desde el minuto uno diría yo 😀

Ahora bien, si lo que quieres es empezar a hablar de Reproducción, de genitales, de relaciones… puedes hacerlo en cuanto empiecen a preguntarte. Si son capaces de elaborar una pregunta, son capaces de asimilar la respuesta. Ya desde bien pequeñitos suelen empezar a tener mucha curiosidad sobre todo si, por ejemplo, en su entorno cercano hay mujeres embarazadas.

Y ¿hasta dónde contar?

Ése es un miedo muy habitual en las familias, pasarnos de información, pero este miedo no está en otras preguntas que nos puedan hacer. Si mi hija me pregunta cómo se alimenta una planta no me preocupa pasarme en la información, en cambio sí si la pregunta tiene que ver con sexualidad. En realidad, es lo mismo es una pregunta más, el matiz erótico lo damos las personas adultas. No obstante, yo siempre invito a las familias a devolverles la pregunta para que nos den más información sobre lo que realmente quieren saber y además, nos permite coger oxígeno. Generalmente, lo más sencillo es lo más eficaz. Ve poco a poco y preguntándole si lo entiende y si tiene más dudas. Lo que sí es muy importante es que respondamos siempre, siempre y que, si no sabemos algo, les propongamos buscar la información juntos, o volver a hablarlo en cuanto uno de los dos lo sepa.

Es importante también no mentirles. Por ejemplo, a la hora de explicar la reproducción huir de historias de cigüeñas, semillas y demás. Para generar una nueva vida de manera natural se tienen que juntar una célula de un hombre y otra de la mujer, y se juntan además en el cuerpo de la mujer. Para que la del hombre llegue al cuerpo de la mujer, normalmente salen por el pene y entran por el orificio de la vagina, que está en la vulva, (para eso, pene y vagina se tienen que juntar)  y una vez dentro, tienen que encontrarse, cosa que no siempre ocurre. Y a partir de aquí, seguir si tienen más dudas o ser más explícitos si es necesario. Poco a poco. Suele ser mucho más fácil si tenemos a mano lápiz y papel para poder dibujarlo.

Por cierto, en cuanto obtienen la información que necesitan, suelen desconectar si ya no les interesa lo que les estés contando, así que, que tampoco te preocupe hablar de más 😀


¿Pero qué pasa cuando no preguntan? Porque muchas madres nos comentan que sus hijos no les preguntan.

Bueno, que no pregunten no quiere decir que no tengan curiosidad necesariamente y que no haya diálogo con un esquema de pregunta-respuesta no quiere decir que no haya comunicación. Podéis opinar en voz alta, comentar, ofrecer y dejarle a su alcance libros. Igual ahora no preguntan, pero si en casa oyen hablar de estos temas, cuando tengan esa necesidad sabrán que su familia sí habla de ello.

Antes hemos hablado de penes y vulvas. Muchas preguntas hacen referencia a  los pseudónimos para referirnos a los genitales.

Bueno, el pene se llama pene y la vulva se llama vulva, pero es cierto que muchas personas no se sienten cómodas usando estos términos. Realmente no importa porque sí que es casi más importante que nuestras criaturas perciban la comodidad y naturalidad a la hora de hablar de ello, que el que se les llame por su nombre pero la conversación o los modos de hablar sean artificiales. Lo que sí que podemos hacer es explicarles que se llaman así, pero que nosotros, por la razón que sea, lo llamamos de tal modo o tal otro por los motivos que sean; porque en casa siempre lo hemos llamado así, o por lo que sea, pero sí hacer hincapié que su nombre es pene y vulva, aunque nosotros usemos otro nombre.

Todo esto, que tiene que ver con la reproducción parece más fácil de explicar, pero aquí tenemos preguntas sobre cómo explicar la parte lúdica y solitaria.

Claro, en realidad, como hablábamos al principio, la sexualidad no es sólo reproducción, sino también disfrute y afecto. Tres funciones que no tienen por qué darse juntas. Cuando hablamos de nuestras cualidades, de nuestros modos de expresar, de las cosas que nos gustan, de con quién nos relacionamos, ya estamos hablando del disfrute. Si lo que me preguntas realmente es cómo explicar la masturbación, realmente no hay mucho que explicar. A veces las personas adultas nos planteamos cómo enfrentarnos a dudas que son más nuestras que suyas. Un peque se masturba y punto, sin significados, porque los significados no corresponden a la sexualidad infantil, los ponemos nosotros. En el caso de que una criatura nos pregunte qué es eso de la masturbación, podemos contestar diciendo exactamente lo que es, tocar tus genitales porque te aporte placer y te guste, y ahí podemos hilar con los diferentes gustos de las personas,  a unas les puede gustar tocarse sus genitales y a otras no, igual que hay que personas que disfrutan con algunas cosas y otras no.

Hay muchísimas preguntas que hacen referencia a esto de tocarse. A muchas familias les preocupa que se toquen, que lo hagan en público… y no saben muy bien cómo gestionarlo.

Bueno, la autoestimulación generalmente se da por el propio descubrimiento del cuerpo, pero tocarse por este motivo sólo vale las primeras veces. Una vez que lo descubren y ven que les resulta muy placentero, lo van a repetir precisamente por lo mucho que les gusta, pero volvemos  a lo de antes:  En esta ocasión, una vez más, esta práctica carece de significados, no hay una carga erótica. Los significados los asignarán en base a nuestras actitudes frente a estas acciones.  Por supuesto, cada familia o profesional tendrá que poner las normas que considere oportunas pero de cómo se establezcan estas normas dependerá de si caminarán hacia lo prohibido o hacia lo íntimo. Hacia lo prohibido llegaríamos si el objetivo fuese “no tocarse”, y la intimidad llegaríamos si el objetivo fuese “no tocarse en público”. Al final, el resultado será el mismo, que se toquen en su cuarto o en un espacio de intimidad, pero es muy diferente llegar desde un “esto no se hace” (prohibición), que desde un “esto aquí no lo hacemos” (intimidad). Otra de las respuestas adultas más habituales es distraer con otras cosas cuando se están tocando. Al final esta acción nos puede dar resultados a muy corto plazo, pero si no explicamos que esto aquí no puede hacerlo, volverá a repetirlo en cuanto acabe de hacer esa nueva tarea que le hemos ofrecido.

Podríamos seguir  ya que estamos, con situaciones que también nos comentan algunas familias en relación a los tocamientos o los juegos pero cuando son varios peques los que participan.

En estos casos, como siempre, tendríamos que preguntarnos por qué ocurren. Generalmente tiene que ver con el autodescubrimiento, pero también puede que tenga que ver con imitación o con lo que ellos creen que ocurre en el mundo de los adultos y también con que a ellos, sencillamente les gusta. Generalmente las criaturas no diferencian y este juego es un juego más. Los significados que den vendrán de nuevo de la actitud que tenga la persona adulta que acompaña ese juego.

No obstante, sí que habría unos mínimos que podríamos valorar, como son que el juego se desarrolle en un espacio con cierta intimidad, que todas las personas que participen lo disfruten y deseen, y que las edades sean similares para favorecer que todos juegan a lo mismo. Luego, si la persona adulta necesita poner normas, pues es recomendable que sean normas razonadas y desde uno mismo.

(y creo que podemos dejar aquí la primera parte para que no sea muy denso… :D)

Gracias Rebeca por tu tiempo y tu compromiso

Podéis encontrar a Rebeca en:


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