Hoy me gustaría hablaros de algo que llevo posponiendo muchísimo tiempo, que me habéis pedido un montón pero que no sabía muy bien como plantear, porque exponerte es complicado, porque siempre hay alguien dispuesto a leer desde la malicia y malinterpretar, pero he decidido hacerlo por si puede ayudar a otras personas. También alguien dijo una vez que la Disciplina Positiva no era respetuosa porque igual que no disciplinaría a su pareja, tampoco lo haría con los niños y desde entonces quiero escribir este post. Hoy, uno ambos temas, optimizar que dicen XD, y os cuento una mala racha que tuvimos y también herramientas de Disciplina Positiva que están pensadas para utilizar con los niños pero nosotros hemos asimilado en nuestro día a día. Está al final del post por si os queréis saltar la parte culebrón XD

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De vez en cuando me escribís e-mails preguntándome por consejos para la vida en pareja o si de verdad somos tan felices MA y yo como parece. Y la verdad que nunca sé que contestar, llevamos juntos media vida y nos conocemos muy bien, fuimos muy amigos antes de ser pareja y eso siempre ha marcado nuestra relación… Pero las RRSS a veces son extrañas, igual que muchas veces me decís que mi casa es enorme cuando a mí 70m2 me parecen pocos para una familia numerosa… Entonces, la respuesta es Sí, nos llevamos muy bien pero también es Sí, discutimos a menudo. Hay en un aspecto en el que no solemos discutir y es en la crianza, nuestra visión de la educación y la crianza es bastante parecida, así que en ese sentido no hay conflictos, quizá puede parecer por eso que la cosa fluye, tengo un post en borradores sobre cuando no es el caso… También es verdad que MA es un padre implicadísimo, que es verdad que quizás yo he hecho más renuncias a la hora de maternar pero siempre ha sido porque ambos consideramos que en ese momento era lo más adecuado por el momento vital en el que se encontraban nuestras hijas… Pero aún así hay conflictos y muchos. En el taller presencial de Disciplina Positiva que dimos hace poco nos dijeron que formábamos un buen equipo. Y creo que es verdad, pero no siempre ha sido así…
Hubo una época en la que no es que no tuviéramos claro que fuéramos a envejecer juntos, es que no teníamos claro si íbamos a seguir juntos el mes siguiente. Fue desde unos meses antes de nacer Emma hasta que tenía más o menos 15 meses la mala racha, especialmente en torno a su primer cumpleaños. Si echo la vista atrás, veo cristalino lo que nos pasaba: Tiempo y cansancio. En otras palabras no éramos capaces de ordenar nuestras prioridades.
Todo empezó con el agotamiento propio del fin de embarazo, unidos a otra niña muy pequeña que aún no tenía dos años y dormía muy, muy mal y culminó con que por circunstancias MA no tomó su permiso de paternidad, con lo que me vi sola con dos bebés, una de 23 meses y otra de 4 días de vida. Ahí empezó un rencor tóxico y dañino que me ha costado mucho superar. Los motivos por lo que se produjo esa situación son muy loables (El compromiso que tenía él con sus alumnos de bachillerato de cara a selectividad), pero supongo que las hormonas no ayudaban. Lo que pasó después fueron meses y meses de no dormir, de ponerme en último lugar todo el tiempo y de que nos viéramos arrastrados en una espiral de monotonía, mucho trabajo, cansancio y agotamiento. Fue una época oscura que no me gusta mucho recordar. Y llegó como siempre el punto de inflexión que todo lo pone en su sitio. En una misma semana pasaron dos cosas: Una noche empezó a llorar Emma, supongo que sería la veintava vez que lo haría durante su trastorno de sueño, la oía llorar y no podía moverme, era como si mi cuerpo no me respondiera y solo tenía que girarme para atenderla pues dormía a mi lado… Unos días después, me quedé dormida en el suelo de la cocina, no sé ni cuanto tiempo, ni como pasó, pero cuando me desperté tenía a mis hijas llorando intentando despertarme y no podían. Escribir esto es algo muy duro para mí, muy angustioso y desagradable de recordar, pero espero que esta exposición sirva para arrojar más luz a alguien. Fue como una revelación y vi claro que no podía seguir así. Me puse en primer lugar por primera vez en mucho tiempo y hoy desde la distancia puedo ver todo lo que estaba fallando: YO, estaba esperando que me rescataran, o alguien o las mismas circunstancias,  y hasta que no fui consciente de que era yo la que tenía que cambiar de actitud, no se solucionó, ni el problema de Emma, ni nuestra crisis…
Siempre digo que la Disciplina Positiva no trata de conseguir que los niños hagan lo que queremos, sino de que cambiemos nuestro comportamiento para ser un ejemplo de respeto y aliento que les inspire. A veces tratamos de cambiar a los niños en vez de profesarles nuestro amor incondicional, y eso ni es respetuoso, ni es sano para ellos. Con la pareja creo que pasa algo igual, querer a alguien no es tratar de cambiarle es quererle como es y adecuar las necesidades de ambos para una buena convivencia. MA y yo empezamos a profundizar en la Disciplina Positiva una vez que superamos este bache hace un par de años, yo compré el libro de Jane Nelsen y lo leí, le iba comentando cosas que podían servir para nuestra familia, para el aula… Luego hicimos nuestro primer taller con Cristina Sanz, después nos certificamos a la vez y aunque en teoría lo hicimos por las niñas y por sus chicos, nos ha cambiado también nuestra forma de relacionarnos como pareja. Y es lo que os quiero compartir hoy, no como experta, que no lo soy, sino con mi experiencia, por si os ayuda.

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Estos son los consejos relacionados con la Disciplina Positiva que ponemos en práctica en nuestro día a día:

1/ Autocuidado. Una de mis recomendaciones de Disciplina Positiva estrella para padres con niños pequeños funciona también para adultos. Podemos investigar como funciona el cerebro cuando estamos enfadados o empezando a estar estresados. MA y yo tenemos una seña para decirle al otro que se está destapando y animarle a que se tome tiempo fuera positivo o pausa alentadora o un kitkat -o como lo queráis llamar-, pero funciona. Prometido. Y es un modelo para las niñas que han empezado a hacerlo también.. Autocuidado implica también tener tiempo libre de vez en cuando, en el caso de MA es jugar a la play o salir con amigos, en el mío chocolate y baño de espuma, lo tengo más complicado porque tengo un bebé pequeñito, pero ya no se me olvida (tanto) ponerme en primer lugar…
2/ Escuchar, pero escuchar de verdad, no esperar tu turno para decir lo que realmente quieres decir, o incluso interrumpiendo. Es decir, la misma escucha activa que tenemos con los niños es la que deberíamos tener con los adultos. Si vemos incluso que no vamos a ponernos de acuerdo, dejarlo en standby para una reunión familiar (o de pareja si no es adecuado para ello). La honestidad emocional, es decir, la capacidad de exponer como nos sentimos de forma educada, sincera y asertiva es igual de importante.
3/ Cumplidos. No os podéis imaginar lo importantes que son los cumplidos a la hora de conectar con los demás, los agradecimientos de las reuniones familiares son una forma de conexión bestial de pareja, incluso con niñas delante. Cuanto más a menudo, mejor, mínimo una vez al día. Y mejor públicamente, me encanta la capacidad que tiene MA para cambiar de estado de humor, me fascina como puede tener paciencia y sonrisa después de una noche de perros o de, directamente, no dormir, sus listas interminables -y para todo -siempre me sacan la sonrisa y me encanta (y me exaspera a la vez) su forma slow de hacer las cosas.
4/ Preguntas de curiosidad. Una de las técnicas estrella para conectar con los niños funciona exactamente igual con nuestra pareja. ¿Qué necesitas? ¿Cómo puedo ayudarte? Cuando les decimos a los demás lo que tienen que hacer podemos producir en ellos resistencias, que no nos escuchen, que hagan justo lo contrario… Pero preguntar a los demás, con verdadera curiosidad y no como una pregunta capciosa, anima a su cerebro a buscar una respuesta. Os dejo este vídeo para que lo veáis más claro, funciona exactamente igual entre adultos.
5/ Tiempo especial. Cuando hay varios hermanos en la familia, una forma de reconectar con cada uno de ellos es pasar tiempo a solas. Exactamente pasa igual con la pareja. Conciliar lo que necesita la pareja con lo que necesitan los hijos es algo totalmente diferente y personal. Para nosotros era tomarnos un café los viernes, con eso nos valía, otras parejas necesitarán fines de semana o incluso vacaciones sin hijos. Y todo está bien si funciona y es respetuoso para los demás. Ahora con Vega nuestro tiempo especial se limita a ver una película cuando por fin duermen las tres, pero sabemos que esos momentos son oro y pronto será más autónoma y podremos volver al café de los viernes y en alguno momento incluso una cenita. Todo pasa y todo llega, ya sabéis los días son largos, pero los años muy cortos…
6/ Aceptar al otro. Lo decía antes, no podemos cambiar a los demás, debemos asumir que no es la responsabilidad de nuestra pareja hacernos felices, eso es asunto nuestro. Lo único que podemos hacer es decidir lo que nosotros vamos a hacer ante una de esas conductas que nos sacan de quicio, simplemente avisando con asertividad de lo vamos a hacer si sucede. Los mensajes “Yo me siento” en vez de “Porque tú has hecho…” son especialmente importantes también.
7/ Asumir nuestra responsabilidad consciente (que no culpa) y aprender de los errores. Usamos las 3 R del error (Reconocer, Reparar, Resolver) para que sean verdaderas oportunidades de aprendizaje. Una vez que la otra persona repara su error, prohibido juzgar, prohibido también enfadarse si no accede a perdonarnos inmediatamente. Igual que con los niños, ¿verdad?
8/ Dejar que se produzcan las consecuencias naturales. Al igual que en el caso de los niños debemos evitar rescatar o juzgar, pero también el tan habitual “Te lo dije”. Debemos acompañar el proceso desde la empatía y el apoyo. Hay veces, sobre todo cuando las decisiones del otro influyen en las nuestras que es mucho más complicado, pero tenemos que tener fe, igual que la tenemos en los niños. Este verano MA tuvo que tomar una decisión, tomó justo la contraria que yo hubiera tomado y cuando en un momento dado lo reconoció, el “Te lo dije” me quemaba en la boca. Al final lo solté, pero volvemos al punto anterior, reconocer y reparar los errores. No soy perfecta, ni tampoco quiero serlo, tampoco me quieren perfecta, solo medianamente respetuosa 🙂
9/Enfocarse en soluciones para solucionar las diferencias. Aunque realmente lo que mejor funciona es esto último, ni consecuencias naturales, ni lógicas, si queremos funcionar como un equipo tenemos que practicar para serlo. Bien en una reunión familiar o en una conversación privada podemos hacer un brainstorming ante un problema concreto, valorar las soluciones, elegir una, ponerla en práctica y revaluar. Sin culpas y sin “telodijes”.
10 /Disfrutar las pequeñas cosas. Hay un cita “Disfruta de las pequeñas cosas, porque puede ser que el día de mañana descubras que, en realidad, eran las cosas más grandes” que no puede ser más cierta. Por ejemplo, dejarlo todo, aunque sea medio minuto cuando el otro vuelve a casa, programar una película o un juego de mesa aunque sea de madrugada cuando por fin duermen, tener esa conversación pendiente aunque haya tres cabezas entre medias, las conversaciones en el coche, ir a la compra y traer algo que le guste a la otra persona, un beso en el pasillo, una nota en la mochila… Criar niños pequeños quema mucho, muchísimo, pero estos pequeños actos de ternura son una bonita forma de decir “Me importas, aunque llevemos días sin hablar y tengas fluídos de bebé por toda la ropa, sigo teniendo ganas de estar contigo”

invernadero-arganzuela-ninos-1-2+1/ Sentido del humor. Especialmente útil cuando todo va mal, cuando las tres empiezan a llorar a la vez, cuando el clima está mal, están cansadas, con hambre, con sueño, enfadadas entre ellas.. Las neuronas espejo pueden provocar que todos nos contagiemos y la mejor vacuna es el humor. Y si queréis un poquito de humor relacionado con el tiempo de pareja os dejo este post que escribí hace mucho y aún me da un poco de vergüenza compartir aquí 🙂 Por cierto que me ha costado la vida encontrar alguna foto que no sintiera que daba vergüenza ajena para el post XD

Espero haberos ayudado y por otro lado haber sabido transmitir que la DP no es algo para adiestrar niños sino para convivir mejor en la familia y en el aula…

No me gustaría terminar diciendo que estas son las formas en las que nosotros trabajamos día a día para convivir mejor. No me gustaría que nadie interpretara que hay que luchar hasta el final, eso creo que solo puede hacerse ante las injusticias y las enfermedades. Hay veces que las parejas no acaban de funcionar bien y por suerte podemos poner fin a esa relación, los niños sufrirán, pero más sufrirán por ver a sus padres atrapados en una relación en la que no quieren seguir. Somos su ejemplo, para solucionar problemas a diario y también para saber reconocer que a veces la mejor solución a un problema es también terminar una relación amorosa y empezar una relación cordial en la que el bienestar de los niños sea nuestro próximo proyecto común.

Os espero en los comentarios con vuestras impresiones 🙂

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