Me preguntan a menudo como se retira el pañal según el método Montessori. Ya he explicado muchas veces que para mí no es un método, sino una filosofía de vida, y además, de momento, aún no he leído nada escrito por María Montessori misma al respecto.  ¿Reinterpretaciones? sí, con todo lo que ello implica, y a continuación os voy a exponer la mía, que ya os adelanté en el artículo sobre 10 dudas frecuentes del método Montessori. Una reinterpretación más, teniendo en cuenta mi experiencia y mi percepción de la esencia de la pedagogía Montessori, que tiene más que ver con la autonomía y en la que el pañal no se retira, ni se quita, el pañal se deja, el niño decide que siente seguro y no los usa más, y eso no pasa en tres días, sino poquito a poco.

Según Montessori, los niños aprenden solos y  nuestra función como padres se resume en respetarlos como las personas que son y facilitarles un ambiente preparado en el que desarrollar su potencial. Si extrapolamos los principios del método al control de esfínteres, necesitaremos facilitarle el acceso al baño y respetar su dignidad y sus tiempos.

El interés del niño se dirige hacia un esfuerzo adecuado a su gran poder intelectual y a la dignidad de su persona. María Montessori.

Es decir NO se entrena al niño para que deje el pañal, con métodos basado en premios y castigos para que el niño cese en un comportamiento determinado (usar pañal), sino que se procura propiciar el ambiente adecuado para que el niño tome conciencia de cómo controlar las funciones de su cuerpo.

El periodo sensible del niño parece que según los “Montessorianos” se produce en la franja de edad entre los 12-18 meses. A muchos os parecerá pronto, pero lo cierto es que con ambas niñas lo he detectado y  que tener un periodo sensible sobre su proceso de control de esfínteres no significa que necesariamente que vaya a dejar de usar pañales a esta edad. Ni mucho menos que nosotros como padres, tengamos que quitar el pañal a nuestros hijos porque esté en un periodo sensible para ello. Más bien es justamente lo contrario.

Partimos de la base de que un niño pequeño, no tiene mucho control sobre su higiene. En el mejor de los casos, si puede decirlo ¡o signarlo! pedirá que le cambien en cuanto lo desee, pero siempre dependerá de un adulto para hacerlo. Sin embargo, y mucho antes del control total de esfínteres, podemos cooperar con ellos, y es a esto a lo que se refiere el periodo sensible. De la misma forma que cuando tienen seis meses y no tienen la habilidad de usar cubiertos, les animamos a comer comida con las manos, algo parecido pasa con el control de esfínteres según Montessori. No se entiende como un entrenamiento tipo “como dejar el pañal en tres días”, sino como un acompañamiento de las necesidades del niño en cada momento.

Yo he sido testigo de cómo Emma a esta edad tenía un deseo enorme de ser autónoma. Supongo que gracias a tener el estímulo y ejemplo de su hermana ha sido mucho más fácil. Pero eso no significa que de forma unilateral yo le haya quitado el pañal porque en casa hacemos Montessori y es lo que “manda” el periodo sensible. Nada más lejos de la realidad. Ella ha elegido como y de que manera llevar su proceso y yo sólo he podido respetarlo. A día de hoy Emma elige cuando quiere llevar pañal y cuando no. Si vamos a montar en coche o pasar el día entero fuera de casa, pide braguitas de aprendizaje, o pañal, o a veces nada. Y a mí, me parece perfecto. No es dejadez, es respeto.

 


Os puedo dar los siguientes consejos, otro día hablaré de mitos, en un post más provocador y, espero, divertido, pero me gusta centrarme en lo positivo y esto es lo que puedo aportaros. Estos son mis consejos para crear un ambiente preparado y/o favorecer que tome consciencia del proceso de control de esfínteres.

1 -Observa  a tu hijo y adáptate al periodo sensible en el que se encuentra el niño.

Muchos niños empiezan a forcejear durante el cambio de pañal a partir del año-año y medio ¡o incluso antes! En ocasiones es simplemente para jugar con nosotros, pero a veces oponen una verdadera resistencia a permanecer tumbados y cambiarles de pie es una buena idea (con el tiempo coges práctica). Por supuesto, solo si el niño así lo desea, empieza por cambiarle de pie y frente a un espejo, que vea lo que estás haciendo y sea consciente del proceso (al tumbarle no verá nada y el cambio de pañal será un proceso externo y  lo vivirá como suyo).

El niño es el protagonista, nosotros somos sus meros asistentes en lo que él no pueda realizar, y permitirle que decida como, cuando y con que pañal cambiarle. Cuando le cambies el pañal, hazlo participe, pídele que elija su preferido (si usáis tela) y muestrale la diferencia entre seco y mojado y muéstrale como tiramos la caca al wc porque ya no la necesitamos. Enséñale también a lavarse las manos y lo importante que es hacerlo cada vez que usemos el baño. Pronto empezará a hacerlo él también. Distraerle con juguetes, libros o el móvil puede ser necesario en un momento puntual, pero no es lo más indicado para que tome consciencia del proceso.

Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo. María Montessori.

Normalizar la situación y entenderlo como algo natural es clave también. Suelen gustarle mucho los libros y cuentos sobre el control de esfínteres  que ya os enseñé y esta semana os mostraré estos simpáticos peluches, Pee & Poo. Si no lo haciais antes, permitid que pase con vosotros al baño y que observe lo que hacéis.

Pee&Poo-2_mini

2 – Enséñale a hacerlo sin tu ayuda.

Cuando observes que ha comenzado este periodo sensible, compra con el peque braguitas de aprendizaje, tanto si usas, como si no usas pañales de tela, que las elija él y muéstrale como quitárselas y ponérselas solo. En un momento decidirán que quieren usarlas, ¡cuando él decida que le apetece y no antes! Al principio puede que necesiten cierta ayuda (llevarlas con leggins son la mejor opción), pero pronto lo dominará. Aunque no controlen aún esfínteres, el hecho de poder quitarse unas y ponerse otras  sin ayuda de nadie ya es un paso enorme en su autonomía, de lo que se trata, ¿no? Repito, sólo si el niño quiere.

Siempre recomiendo encarecidamente el uso de pañales de tela, sin contar los beneficios para su piel y el medio ambiente, el hecho de usar este tipo de pañales le permite asociar más fácilmente que  la sensación de hacer pis y mojarse van unidas.  La percepción del niño sobre el proceso de evacuar es mucho más vívida que con los pañales desechables, que son tan buenos que absorben toda la humedad en un instante. No es que maduren más rápido los niños que usan tela, es más bien que en el momento en el que empieza el periodo sensible, lo tienen más fácil para relacionarlo que usando desechables.

3- Crea un “ambiente preparado” en el baño.

Prepara el baño de forma accesible, un orinal cómodo o un taburete + reductor y permite que pase contigo para ver lo que estés haciendo. Ya os conté en el post sobre Montessori e Ikea los que teníamos nosotros.

pañal

Cuando empiezan a andar es un buen momento para instalar un orinal. A no ser que lo hereden de un hermanito mayor, lo mejor es que lo elijan ellos mismos. Ya sabéis, es su proceso. Cuanto más sencillo, mejor, los orinales con música y/o aplausos grabados no son la mejor opción. Emma heredó éste de su hermana, es muy buena opción porque es como un wc chiquito y les resultaba muy cómodo. Además la parte en la que se deposita el pis es ligera y ellos mismos pueden limpiarlo cuando terminen.   Si se lleva poco con sus hermanos, no será necesario, pues aprenderán por imitación, pero si no, le podemos explicar lo que es, para que sirve y le diremos que cuando esté listo y tenga ganas podrá usarlo si quiere. Otros niños prefieren empezar directamente con reductor, entonces asegurate de que sea cómodo para usarlo sólo sin nuestra ayuda (este reductor está unido a la tapa del wc y éste otro queda muy bien fijado y no se mueve) y un taburete.

Reductor

Los pequeñines aprenden por imitación + motivación.  Deja a su alcance ropa limpia y braguitas de aprendizaje, para que pueda quitárselas y ponérselas él sólo, también un cubo para dejar la ropa mojada o un fácil acceso a la lavadora. Si además ponéis la lavadora juntos, doble enseñanza 🙂

4 – No uses premios, ni mucho menos castigos. El error es el motor del aprendizaje

En Montessori no se usan ni los premios ni los castigos, no sólo se considera que el niño y su dignidad están por encima de este tipo de prácticas, sino que además están directamente relacionados con el resultado y no con el desarrollo del proceso. En Montessori equivocarse no es algo a evitar, todo lo contrario, sirve para mejorar, para dominar el proceso.

Los métodos conductistas puede que funcionen en un periodo corto de tiempo, pero no favorecen ni la autonomía, ni la concepción que tiene de ellos mismos: Este tipo de prácticas generan una cierta dependencia hacia nosotros pues se traslada la expectativa interna del niño (ser independiente y autónomo) a una expectativa de los padres (los niños siempre quieren agradarnos y hacernos felices).

También os digo que la primera vez que Emma hizo pis en el orinal, tenía 17 meses y su hermana le montó la fiesta de la victoria, con aplausos, vivas, danzas locas y gritos de alegría por doquier. ¡Tampoco podemos limitar el entusiasmo de los demás, no sería justo para ellos! Yo tampoco pude disimular una sonrisa de oreja a oreja, sus progresos siempre me emocionan, pero alegrarse por algo es distinto de dar un refuerzo positivo… Lo primero es natural, lo segundo conductismo.

 5- Sigue al niño.

Él te dirá como, cuando y de que manera quiere dejar el pañal, es su proceso, no el tuyo. Tú sólo puedes acompañarlo. Si por circunstancias ajenas a vuestra voluntad tenéis que acelerar el proceso, dosis extra de mimos y compresión durante su acompañamiento y sobre todo, la máxima flexibilidad que puedas darle. En estos días hablaremos también sobre escolarización temprana y control de esfínteres visto por una maestra, pero os adelanto ya que acelerar el proceso puede tener consecuencias catastróficas. En palabras de Inés, la pediatra especialidad en Digestivo que tenía antes Abril, una profesional maravillosa:

 “La encopresis es un estreñimiento llevado a larga evolución, y es cierto que mucho niños a los que se le obliga a abandonar pronto el pañal, comienzan con estreñimiento funcional.  El estreñimiento funcional aparece por estímulo doloroso que genera miedo. El miedo genera retención, y la retención estreñimiento, heces secas y duras retenidas y voluminosas. La retención mantenida, aumenta el tamaño del recto y altera la recepción del estado de llenado, es decir necesitan cada vez más heces para sentir que tienen ganas. Llega un momento que el recto esta tan distendido, que hacen caca por rebosamiento. Ésta es la encopresis: manchan la ropa interior continuamente, no hacen deposiciones completas,… “

En este artículo tenéis más información al respecto: Toilet training: methods, parental expectations and associated dysfunctions. Gracias Inés por tu colaboración y tu profesionalidad y empatía con tus pequeños pacientes ( y sus padres)


Como muchas otras cuestiones sobre Montessori (pronto escribiré un post titulado “Mitos Montessori”), este tema se ha malinterpretado mucho y como véis el proceso respeta totalmente los tiempos de los niños. No se trata de ser un reloj despertador: Tienes un periodo sensible, fuera pañal. Como padres, debemos observar los periodos sensibles y favorecer y propiciar un ambiente preparado para que aprendan lo que necesitan en ese momento. Que con 12-18 meses puede que no signifique un control total de esfínteres, pero si iniciarse en el proceso.  Si en otro blog sobre Montessori, principalmente los americanos, leéis algo que no os cuadra nada con esto, os animo a plantearos cual sería la postura de una mujer que amaba tantísimo a los niños y comprendía tanto el alma infantil como María Montessori. En todo caso, todo esto es mi opinión, no es algo que creer a pies juntillas, y sobre todo, ¡sigue al niño!

Por último me gustaría apuntar que el control de esfínteres es una combinación de dos factores: Voluntad y capacidad. Normalmente van de la mano, pero a veces hay pequeñas disincronías, a veces quieren, por imitación, por sentirse mayores, por superación personal, y no lo logran (o mejor dicho, no lo logran al ritmo que nos gustaría). Y otras, son capaces físicamente, pero el control de esfínteres requiere una responsabilidad de anticiparse, de hacer pis en sitios que no son conocidos, de hacer pis en la calle, en baños sucios, de depender de los adultos, que muchos niños no quieren asumir. Hay que respetarlo. Siempre y en todo caso. Incluso cuando cambian de opinion. El único mensaje que debemos transmitirle a nuestros hijos es “Te apoyo, estoy contigo”, nuestro amor incondicional es mucho más valioso que dejar antes o más tarde el pañal. Nosotros le pusimos su primer pañal, pero no podemos decidir cuando ponerle el último. De hecho, no sé si conocéis la filosofía “higiene natural o comunicación de la eliminación” va más allá y nos hace reflexionar sobre que los pañales son un “invento” que ponemos a nuestros hijos por nuestra comodidad. En todo caso, al igual que con el chupete, debemos respetar sus tiempos lo más que podamos.

Un consejo final, disfrútalo. Para mí vivir con Emma el proceso ha sido un regalo. Observar su autonomía y determinación. Comprobar como tan chiquitita lo tenía tan claro y cómo es capaz de decidir que quiere hacer según las circunstancias es maravilloso. Ella decide, yo acompaño, como un chotis. Un regalo, una satisfacción increíble, que nada, ni nadie os lo arrebate.

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