Me habéis preguntado mucho por privado sobre nuestro viaje de estas Navidades a Almería, así que voy a publicar poco a poco las “etapas” del viaje antes de que se me olviden los detalles, que aunque no lo quieras es lo que termina pasando. Como ingresaron a Abrili en el hospital por bronquitis, tuvimos que retrasar dos días el viaje. Le dieron el alta animándonos a viajar (había una ola de frío en Madrid) y rapidamente hicimos las maletas y nos pusimos en marcha. Buscamos de camino un sitio para pasar la noche (benditos moviles 3G) y descubrimos un hotel a medio camino, en La carolina, Jaen, donde pasamos los cuatro la noche por 50 euros con garaje privado. En verano tienen piscina, es una opción estupenda para no hacer el viaje del tirón 🙂

Alquilamos un apartamento en Isleta, en parte porque fue lo más barato que encontramos, en parte porque queríamos un sitio muy muy tranquilo, para estar todos juntos y disfrutar con las peques.
Llegamos tempranito por la mañana, La Isleta resultó ser un sitio precioso, un pequeño pueblo de pescadores con mucho encanto. Tiene dos playas, una de arena finita y larga, que a pesar de no tener servicios, es muy adecuada para los peques porque al tener el pueblo justo al lado no echas nada de menos.
Y otra playa, donde tienen las barquitas, de piedras. Al estar así dispuesta supongo que en verano te puedes elegir bañarte en una ellas según sople levante o poniente. Si alguien nos confirma se lo agradezco 🙂
Tienen también este mirador tan bonito, desde donde se vé el Pico de los Frailes
Comimos una pizza riquísima en La Isoletta, que sin ser kidfriendly, las niñas estuvieron muy a gusto, pues está en una placita sin mucho tráfico. Nos habían recomendado La ola, pero estaba cerrado. Después tomamos café en una terracita sobre el mar

El primer contacto con las niñas con la playa fue increíble. Abril sobre todo estaba emocionada, aún estaba convalenciente y apenás podía correr sin fatigarse e incluso andando despacito no aguantaba, pero con la mochila toddler se hizo muy llevadero. Emma estaba reticente, le gustaba pero le daba un poco de miedo, apenas se soltaba de Papi 🙂

Vimos la puesta de sol tomando unos café sobre el mar: Con el frío que hacía en Madrid, ese calorcito nos vino genial. Mirad la luz de las fotos, soy una enamorada del mar en general y de Andalucia en particular.

Estaba loca por quitarse el pijama en el hospital 🙂
Decidieron hacer en la terraza un tren con las sillas y algunos viajeros incluso jugaron con ellas 🙂
Un pueblo precioso de pescadores, había barquitas por todas partes
Y muy cerquita está el Mirador de la Amatista:
Espero que os haya gustado esta entrada, la semana que viene seguiré contandoos el viaje 🙂
¡Feliz viernes y fin de semana!

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