En mis cursos Montessorizate! siempre hablamos de las diferencias que existen entre nuestros niños y los del primer Homo Sapiens que pisó la tierra. Creo que el colecho es algo normal y natural y aún seguimos colechando con nuestras niñas de casi 3 y casi 5 años. Pero también sé lo que es no dormir, sé lo que es no tener paciencia (sin paciencia no se puede educar) y estar tan cansada para no poder mantener una conversación. No, el colecho no es la panacea, y además, no es la opción de muchas familias.  En ocasiones puede ser el remedio, pero en otras no, tal y como traté en este post sobre recursos para problemas de sueño infantil. Y de eso va el post de hoy, de encontrar vuestro camino para dormir bien, sin culpas, sin dramas, sin perder la perspectiva, porque a veces cuando dices que tu hijo duerme mal desde ciertos sectores te dirán que lo dejes llorar y desde otros que lo metas en tu cama, ya sabes, todo el mundo sabe de tu hijo más que tú XD De esto hablaron largo y tendido en ShikobaKids.

Después de todo lo anterior, y partiendo de la base de que los bebés humanos necesitan dormir acompañados por pura supervivencia mamífera, tenemos que tener en cuenta también las particularidades de cada familia. Es una realidad que en ocasiones el colecho no funciona para mejorar la calidad de sueño.

Colechar o no colechar cuando el sueño es ligero.
Hay niños que tienen un sueño muy ligero y se despiertan muy fácilmente, en este caso una solución podría ser instalar una cama junto a la nuestra o simplemente un colchón en el suelo, para poder dormir juntos pero en distinta superficie. Si aún así se sigue despertando mucho podemos probar (siempre si el niño quiere) a instalar la cama en otra habitación y por supuesto acompañarle hasta que se duerma y en cada despertar, acudir o acordar con él o ella que venga a la cama familiar. Estas soluciones dependerán de la edad y madurez del pequeño.
También hay padres con el sueño muy ligero, que se despiertan muy fácilmente antes los microdespertares de los pequeños y les cuesta volver a dormirse. La cuna, maxicuna o cama colecho es una buena solución para estos casos o como apuntaba antes echar un colchón al suelo.

Si estás embarazada de otro bebé, ¡cuídate por favor! No nos conviene hacer sobreesfuerzos (Consejos vendo que para mí no tengo XD)

El destete nocturno.
A veces, ni el niño ni sus padres tienen el sueño ligero, pero la calidad del sueño se resiente debido a los múltiples despertares para amamantar. Puede ocurrir que con un nuevo embarazo o simplemente cuando el niño llega a una cierta edad, se produce lo que conocemos como agitación del amamantamiento, que se puede definir como un sentimiento muy fuerte de rechazo ante la lactancia a demanda. Suele ser muy frecuente por la noche y una causa muy habitual de falta de descanso en las familias.
El destete nocturno es una decisión muy personal de la madre que debe hacerse con mucho cuidado y progresivamente. Si el niño tiene edad suficiente, lo más sencillo es hablar con él o ella y explicarle la situación en un lenguaje que pueda comprender: La noche es para dormir y mamá y las tetitas tienen que dormir por la noche. Le podemos ofrecer agua, bebidas vegetales o leche durante la noche, quizás sea una buena idea hacerlo en biberón o en vaso de aprendizaje para que puedan seguir haciéndolo tumbados. Palmaditas suaves y rítmicas en el culete y sonidos de ruído blanco o un simple shhhhhh a veces son suficientes para que duerman de nuevo sin teta.
Existe un documento respecto al destete nocturno , siempre a partir de que el bebé cumpla un año (salvo excepciones) de un pediatra americano (Jay Gordon). El sistema que propone de hacerlo solo determinadas horas en la noche a lo mejor funciona bien en tu caso, te animo a leerlo (en inglés me temo) y adaptarlo a tus circunstancias particulares. Este párrafo me parece clave:

“If, at any point this is feeling “wrong” to you, stop, wait some months and start over. Don’t go against your “gut instincts” which tell you that this is the wrong time to get longer sleep intervals from your baby. Your instincts are better than any sleep-modification program ever written “

El plan padre
Si sólo con eso no funciona podemos probar el “plan padre” que es simplemente colechar situando al padre (o segundo cuidador principal) entre la madre y el niño, que también es una de las formas más respetuosas de realizar el destete nocturno. Si los niños son mayores y les apasiona estar con su papá suele funcionar bastante bien, o al menos, quitarte alguno de los despertares. Cuando las madres colechamos y lactamos a los niños, solemos “enchufarles” la teta al mínimo gruñidito, que en ocasiones no es un despertar, sino un sueño o pesadilla. Al estar el papá entre la madre y el niño este tipo de despertares de la madre se minimizan.
Esta nueva situación implica también que el niño se despertará menos por el olor de la madre y que el padre será quien se encargue de atender al niño ofreciéndole líquido, cariño y consuelo en sus múltiples despertares. Dependiendo de la situación puede ser simplemente una primera “criba”, si el niño se vuelve a dormir sin problema no es necesario que la madre intervenga, pero si llora y se desvela puede que si lo sea, o, si el grado de deprivación del sueño es muy intenso, quizás sea necesario que la madre se vaya a dormir a otro cuarto para que pueda recuperar el sueño. Las situaciones habrá que valorarlas en el contexto determinado de cada familia, teniendo en cuenta todos los factores de la ecuación, primordialmente la edad del pequeño: Es muy evidente que las necesidades de un niño de 9 meses no son las mismas que las de otro de dos años y medio.
Por supuesto, la teta no es solo comida, es un puro alimento emocional, así que durante el tiempo que dure el destete nocturno, el pequeño debe tener ración extra de mimos y cariño, tanto de día, como de noche.

Más info en Maternidad Continuum.

Trastornos de sueño en la infancia.
Cuando realmente hay un trastorno de sueño, es decir, se despierta muy a menudo y no puede hacer ciclos completos de sueño y esto afecta a su día a día, es el momento de acudir al pediatra para que nos derive al especialista. No podemos tolerar que nuestra opción de crianza sea vista como la causa del trastorno de sueño de nuestro hijo y así se lo debemos explicar al profesional de la salud que lo trate.
Algunas causas de trastornos de sueño son las siguientes:
Niveles bajos de ferritina. En este artículo podéis informaros sobre la relación entre niveles bajos de ferritina y problemas de sueño, podemos ver como el déficil de hierro puede afectar al descanso de los niños: Niveles bajos de hierro en sangre pueden hacer que no se segregue melatonina suficiente.
Apneas: Otra de las causas por las que los niños pueden dormir mal son las apneas, no siempre son muy evidentes (dejar de respirar y ponerse morado), sino que a veces es un ronquido, que se atascan, y por ello se despiertan. La manera de verlo es con un estudio del sueño con un pulsi, normalmente en el domicilio cuando son pequeñines. Puede ser útil un spray nasal (Flixonase) para bajar las vegetaciones. En el libro de Rosa Jové viene muy bien explicado, si pensáis que puede ser el caso de vuestro peque.
Tiroides. Las alteraciones de la tiroides también pueden provocar múltiples despertares, descartarlas es tan sencillo como una analítica en sangre.
Insomnio por hábitos incorrectos (A mi me gusta llamarlo más bien hábitos incompatibles con la salud física y mental de los padres, porque no hay nada más correcto que quien más te quiere te acune en sus brazos hasta que te duermas, aunque lo demandes cada 5 ó 10 minutos). Para casos como este puede funcionar bien la melatonina, que no es un somnífero sino un inductor de sueño, que sirve para fijar una serie de conductas y hábitos, pues el niño está lo suficientemente somnoliento para dormirse fácilmente, pero no pasado de vueltas. No es un milagro, no hace que los niños duerman del tirón, ni más tiempo, y sólo debe usarse si es necesario, no porque nosotros o nuestro pediatra consideré que SIMPLEMENTE duerme pocas horas. La evidencia aquí y aquí:

Por supuesto todas estas opciones son para casos desesperados y siempre deben ser tratados bajo la supervisión de un pediatra, idealmente especializado en sueño infantil.

“Dejar llorar” 
Si alguien te está recomendado el método Estivill, Ferber o cualquier método de “dejar llorar”, o el agotamiento hace que te lo plantees, te recomiendo que te informes en la web sobre el debate cientifico sobre el sueño infantil sobre las consecuencias que puede tener para tu bebé. Es más, si realmente el niño tiene un trastorno de sueño, eliminarás su llanto, pero no la causa, con lo que vivirá el problema que tenga en silencio y soledad.

Por otro lado, me gustaría añadir que puede que mientras estés intentando solucionar los problemas de sueño de tu familia, tu hijo llore. Sólo tú puedes valorar si la situación de deprivación de sueño es lo suficientemente grave para que el pequeño sufra en el proceso. Si siempre está acompañado y no cerráis la puerta, ni le dejáis sólo en ningún momento, le acunáis y abrazáis en todo momento, estará confuso y frustrado, pero no llorará por miedo. Y por supuesto no se producirá la indefensión aprendida que buscan estos métodos.

Ten muy presente que no es lo mismo llorar solo que llorar acompañado. No es igual llorar por miedo que llorar por frustración. No es igual cerrar una puerta y ponerte tapones que llorar con tu hijo porqué necesitas poner un límite a una situación que te supera. Por supuesto puedes volver atrás siempre que lo consideres, hay un montón de tonos de gris entre el blanco y el negro.

Te recomiendo que leas la siguiente bibliografía para conocer mejor como duermen los niños y actuar en consecuencia cuando hay un trastorno de sueño, si es que lo hay:
1 – Dormir sin lágrimas, de Rosa Jové: Este libro es maravilloso, todo padre debería leerlo para entender el sueño de sus hijos desde el punto de vista de la ciencia.
2 – El sueño del bebé, sin lágrimas: E. Pantley proporciona en este libro unarecopilación de ideas que le resultaron útiles durante su investigación a numerosas familias. Algunas ideas son respetuosas con los niños hasta el infinito y más allá, otras incluyen llanto. Cada madre, cada familia, cada situación es distinta. Los límites de una madre pueden ser muy distintos a los de otra.
3 – Ready, Set, Sleep de de Malia Jacobson: El lema de Malia Jacobson es “working with children, not against them.”, algo así como trabajar CON los niños, no CONTRA ellos. Este libro me gusto también por su carácter práctico, al igual que de E. Pantley. Sus consejos especialmente sobre alimentación me parecieron estupendos. Por ejemplo, la ingestión de alimentos ricos en triptofano en el desayuno. Se puede comprar online por 10 dólares.
4 – Dormir sin llorar, el libro de la Web. No lo he leído, pero por lo que conozco de la web, puede ser muy útil.

Actuar o no actuar
Si nada de lo anterior funciona y tu crianza nocturna resiente tu día a día, haz algo. Cuanto antes. Si tu bebé se despierta mucho pero a tí no te afecta negativamente, desoye los consejos de las abuelas, las primas o la vecina del quinto. Dejará la lactancia nocturna y la cama familiar cuando esté preparado, estos consejos son sólo para aquellas madres que necesitan acelerar el proceso. Si no es tu caso, disfruta de esos momentos en que la casa está en calma y tu bebé medio dormido se acurruca para prenderse de tu pecho. Son momentos preciosos que recordarás toda tu vida. No vuelven.
Si tu hijo realmente tiene un trastorno de sueño pero ni por lo más remoto quieres dejarle llorar se plantea un duro conflicto de intereses. No dejes que la culpa triunfe sobre la situación… Somos mejores madres cuando dormimos bien y también mejores compañeras, amigas, hermanas, hijas, trabajadoras…. Dormir es una necesidad vital, sólo te puedo dar un consejo:

Actúa, haz lo que tengas que hacer para dormir, incluso si tu forma de actuar es asumir que va a ser así un tiempo y decidas que tomarás las medidas necesarias cuando llegue el momento.

Como madre sé lo que es anteponer nuestras necesidades a las de nuestros hijos, pero tengo que decirte que nuestros hijos necesitan una madre descansada. Pide ayuda, delega, descansa. Todo esto pasará. Y todo te parecerá un mal sueño. Eres la mejor madre para tus hijos. Sois los mejores padres. No lo olvidéis nunca en las noches de desesperación. Los días (con sus noches) son largos, pero los años son cortos.

No soy experta en nada, si acaso en mis hijas y no lo acabo de tener muy claro algunos días XD, pero espero que os sirva mi experiencia.

Tomadla como lo que es, un consejo de madre a madre, tal y compartían nuestras abuelas, sentadas tomando el fresco mientras los niños correteaban, que ojalá se pudiera materializar en un “Échate un rato a dormir, que le echo un ojo a tus peques”.

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Os espero en los comentarios y no os olvidéis de compartir si conocéis alguna familia que lo esté pasando mal (Ahora se puede compartir vía WhatsApp que me lo habíais pedido)

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