Hoy en el blog tenemos a Eva Martín, directora del nuevo proyecto Reggio Explora que verá la luz el próximo curso. Es la continuación natural del trabajo realizado en la Escuela Infantil Reggio de Madrid, escuela de la que siempre me han hablado muy bien muchos lectores del blog. Sobre el enfoque Reggio Emilia en infantil ya hemos hablado en el blog alguna vez, aquí podéis leer una entrevista a Jenny Silvente de Ver, Pensar, Sentir. Si me seguís en redes sociales sabéis que en casa trabajamos mucho con la pedagogía de la luz y las partes sueltas y que nuestros proyectos de investigación tienen una base montessoriana pero también están muy influenciados por este enfoque. De lo me gustaría hablar hoy con Eva es de cómo evoluciona Reggio Emilia cuando los niños crecen, os dejo con la entrevista 🙂

Buenos días, Eva. Gracias en primer lugar por dedicarnos tu tiempo y compartir los conocimientos y en segundo lugar por ser la impulsora de un espacio de innovación educativa, ¿Por qué Reggio? ¿Qué tiene de especial sobre las demás pedagogías?

Reggio Emilia nos gusta porque, más que una pedagogía o un método, es un enfoque, una manera de entender la educación y de mirar al niño. Es una mirada humanista, que cree en el ser humano desde el principio de la vida, que considera al niño como un portador de derechos, como alguien que ya es, no como una persona en potencia. El enfoque reggiano ve el niño como un ser competente, deseoso, activo, investigador, que construye su propio aprendizaje y lo hace en relación a los demás, adultos y niños. Al cambiar el “papel” del niño, cambia necesariamente el del adulto-educador también, que bajo esta nueva mirada es el que crea contextos educativos ricos para que los niños los investiguen, prepara el ambiente, los materiales, tiene un proyecto en la cabeza, pero acepta y valora lo imprevisto, la aportación original de cada niño.  El niño y el adulto entonces se convierten en investigadores que trabajan juntos: el primero para dar sentido al mundo que le rodea, el segundo para descubrir, documentar y dar valor a los procesos de los niños.

Una vez me dijeron que el enfoque Reggio no podía existir fuera de Reggio Emilia (una ciudad cercana a Bolonia, en Italia), ¿qué hay de cierto y no en esta afirmación?

Las escuelas municipales de Reggio Emilia nacieron como “experimento pedagógico” de toda una comunidad y son fruto de un conjunto de factores históricos, políticos y socio-culturales muy concretos, no replicables ni siquiera en otra localidad italiana. Por otro lado, es posible inspirarse al enfoque reggiano, cambiar nuestra mirada hacia la educación, el niño, los materiales, los espacios… Reggio tiene muchas cosas que enseñarnos y, teniendo claro que es imposible copiarlo tal y como es (también porque las mismas escuelas de Reggio Emilia siguen cambiando y evolucionando), podemos reflexionar sobre sus valores fundamentales y traerlos a nuestras realidades. La pareja educativa en el aula, la documentación, el taller, la relación con la comunidad, el espacio como tercer educador, la “progettazione” (proyectos)… sólo son unos ejemplos de calidad educativa sobre los que profundizar y encontrar la manera de integrar en nuestra realidad. Lo bueno de Reggio Emilia es que NO es un método cerrado, ni un conjunto de “recetas”, al revés es un enfoque que genera preguntas, abre muchas posibilidades, aún teniendo un pilar muy firme y claro: el respeto al niño y a la niña.

El enfoque Reggio nace un contexto determinado, tras la II Guerra Mundial, buscando una educación para la paz en la que los niños fueran la esperanza (muy similar al enfoque de Maria Montessori), ¿es la educación la mejor opción posible para cambiar el mundo?

Podríamos decir que es la más potente. Y sobre todo porque todo es “educación”, si nos referimos a la educación en las Escuelas. La educación debe ser transformadora y tenemos la obligación de hacer consciente la fuerza de esto, transmitiendo al alumnado que ellos están ya escribiendo el futuro haciendo en el presente. Pero los valores de solidaridad, de respeto, de igualdad deben estar en el adulto que acompaña, para que puedan estar en cada uno de ellos y ellas.

¿Cómo evoluciona el enfoque Reggio Emilia basado principalmente en el juego hacía primaria, cuando los contenidos académicos empiezan a tener más peso en el curriculum educativo?

Aprender no está reñido con jugar, se puede aprender mucho jugando, incluso en etapas superiores, donde se hace todavía más necesario.  Los adolescentes siguen teniendo las mismas ganas de jugar que cuando eran niños, el sistema actual les aparta del juego como herramienta de aprendizaje, pero ¿por qué no aprender con clases interesantes, motivadoras y entretenidas, que permitan contextualizar el aprendizaje? En Reggio Explora se aprende jugando y se aprende haciendo, dando un sentido a los contenidos curriculares que conectamos directamente con el aprendizaje de la vida cotidiana, donde aprender sirve para algo, y donde cada niño y niña recorre un camino para construir conocimiento y esto es Reggio.

Siempre digo que aprendemos desde la emoción, a través del juego y la conversación, ¿debe el espacio, el ambiente preparado que es el aula, propiciar  ambas cosas? ¿cómo lo enfoca Reggio en primaria?

Efectivamente sólo si pasa por la emoción se produce el aprendizaje y esto ya lo decían los griegos. Nunca dejamos de ser emoción y desde Reggio Explora lo tenemos clarísimo. Como decíamos arriba el niño nunca deja de jugar, porque todo se puede jugar y aprender haciendo. Las propuestas de primaria son también manipulativas y vivenciales, acordes con la madurez de cada niño. El trabajo se lleva a cabo a través de proyectos integrados, donde desde las ciencias naturales y sociales desarrollamos proyectos que engloben todos los contenidos y sobre todo trabajamos por competencias. Nuestro interés se centra en el proceso y no en el resultado. El ambiente es clave: en las aulas se fomenta el aprendizaje con materiales provocadores y el mobiliario propone aprender desde distintas maneras, fomenta las relaciones, los encuentros, el intercambio. El espacio es dinámico, ofrece flexibilidad y comunica la imagen que tenemos de la infancia y la educación.

¿Y en secundaria?, Si hay 100 lenguajes de los niños, ¿hay también cien lenguajes de los adolescentes? ¿estos cien lenguajes tiene relación con las inteligencias múltiples?

Los adolescentes tienen muchos intereses, muchas inquietudes, muchas maneras de expresarse, muchas formas de decir lo que piensan y sienten, muchos talentos, pero no siempre encuentran un lugar donde puedan explorar todo este potencial.  “Las inteligencias múltiples” nos hablan de que hay más de una manera de aprender y diferentes tipos de inteligencia, siendo todas ellas igual de válidas.  Nosotros no solo nos centramos en ocho, creemos en muchas más, en por lo menos cien.  En Reggio Explora hablamos de los “talentos”, pensamos que todos, niños y adolescentes, llevan un genio dentro.

Para María Montessori, una pedagogía bastante afín a Reggio Emilia, el adolescente necesitaba aprender desde la práctica y no desde la teoría, ¿ocurre lo mismo en Reggio?

En Reggio se aprende jugando y haciendo.  La vida cotidiana nos enseña muchas cosas, y es ahí, donde le encontramos una verdadera utilidad al aprendizaje, porque contextualizamos el conocimiento.  Se aprende a través de la acción y de la relación.  A través de la acción porque es más fácil integrar los contenidos cuando movemos nuestro cuerpo, cuando intervenimos sobre lo que aprendemos.  A través de la relación, porque todo aquello en lo que interviene la emoción se queda en nosotros para siempre.

¿Cómo crees que será el paso de ESO a Bachillerato, un curso orientado a un objetivo como es pasar una prueba – a mi juicio- obsoleta como es la Selectividad? ¿Habrá tiempo para el arte, la creatividad y el descubrimiento en vuestro espacio?

Sabemos que nuestros chicos y chicas podrán superar cualquier prueba, nosotros no huimos de los contenidos curriculares, ni las pruebas académicas, pero creemos que a través del arte, la creatividad y el descubrimiento se puede aprender todo aquello que necesitan no solo para una prueba, sino para la vida.  Además, cada día las pruebas oficiales evalúan más el ingenio y el razonamiento, se huye de la respuesta memorística, por lo que nuestra forma de trabajar encaja perfectamente con este tipo de exámenes y va mucho más allá, porque lo que los chicos y chicas aprenden, es algo que pueden aplicar en distintos contextos, adaptándolo a diferentes situaciones.

Una de los pilares de Reggio Emilia es la documentación pedagógica (la recopilación del proceso creativo como punto de partida para reflexionar sobre el aprendizaje), ¿cómo encaja esta evaluación cualitativa con la evaluación tradicional?

Al final una nota es un número que evalúa un proceso, y nosotros es ahí donde ponemos el foco, en el proceso.  Creemos en la evaluación continua, en la observación, en las rúbricas que diseñamos entre todos y que nos dicen lo que queremos y tenemos que aprender.  La evaluación es un trabajo de todos, docentes y alumnos, es una oportunidad para revisar nuestro trabajo.  Si esto se cumple, si el proceso se permite, el número es lo de menos, porque esa nota corresponde a todo un trabajo realizado.

Siempre que preguntan por el tipo de metodología educativa elegir para sus hijos, digo que es secundario, que la pedagogía son las personas que cada uno se sentirá más cómoda con una o con otra y que lo único importante es cómo conectan con los niños. El respeto mutuo es una de las bases del enfoque Reggio Emilia, ¿verdad?El profesor deja de serlo (en el sentido estricto) para ser atelierista y su función no va a ser la clase magistral sino acompañar, facilitar y observar la actividad de los alumnos

Efectivamente, el maestro cumple un papel fundamental en nuestro colegio.  Hablamos de un docente altamente cualificado y reconocido a nivel educativo, pero sobre todo es alguien que ha hecho un recorrido a nivel personal, que le va a permitir abandonar su lugar de emisor, para ponerse al lado de los niños y niñas, acompañándoles, ajustándose a sus necesidades, creando ambientes ricos que les faciliten el aprendizaje.

Por último, ¿qué otras experiencias hay en el mundo de colegios inspirados en Reggio que integran infantil, primaria y secundaria? ¿y en España?

El enfoque pedagógico de Reggio Emilia está presente en muchos profesionales que se han acercado a nuestra escuela, interesados en nuestra práctica y también en nuestras formaciones.  Estos educadores aumentan cada día, y cuando vuelven a sus centros instalan esta manera tan particular de mirar y acompañar al niño.  Sabemos que cada día son más Escuelas Infantiles, pero todavía hay mucho camino por hacer. No conocemos sin embargo, experiencias en España, donde se trabaje en primaria y secundaria, según el enfoque de Reggio Emilia.  Será un gran reto para nosotros ponerlo en marcha.

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