Hoy continúo presentadoos a algunas de las 200 caras de la luna, en concreto a Gemma, amiga mía, investigadora y profesora de Universidad, todo un ejemplo de conciliación familiar.También tiene un blog, Como una manada, y está construyendo, ladrillo a ladrillo, la escuelita Waldorf de sus hijas, Waldorf Madreselva en Ciudad Real. Os dejo con ella. ¿Os habéis descargado ya el genial libro Mamamorfosis – Las doscientas caras de la luna? Lo podéis hacer gratuitamente en epub o pdf desde Bubok 🙂

¿Por qué decidiste participar en Mamamorfosis?

Conocí el blog de Aguamarina, precisamente a través de ti, cuando animaste a Maribel a lanzarse a crear una página en Facebook y empecé a revisar sus contenidos. Su inspiración Waldorf, sus manualidades caseras, su dulzura escribiendo me cautivaron enseguida y me volví una gran seguidora. Son muy pocos los blogs en castellano que explican la pedagogía Waldorf y que además son capaces de trasladarla al hogar, así que para mi es un blog de referencia. Un día Aguamarina propuso escribir un libro desde nuestras experiencias como mamás para otras mamás y me pareció una idea maravillosa. Primero, porque cuando eres madres necesitas contar, explotar, revelar tus experiencias y tus aprendizajes, es otra manera de recorrer el camino, parándote a contarlo, a relatar tus buenas y malas experiencias, a revivirlas…a interiorizar todo lo que te ocurre desde el momento en que decides ser madre. Segundo, porque yo también estuve en el lugar de ser una mamá primeriza, a la que le llegaba información multitudinaria y, a veces, contradictoria. Deseé que una mamá como yo, sencillamente, una amiga, me hubiese contado sus experiencias.

La perspectiva de otra mamá, resulta más cercana, con menos prejuicios, menos dramática, pero a la vez más llena de realidad, de autenticidad. Hay un enfoque educativo que describe a la perfección Mamamorfosis: el aprendizaje cooperativo.

Este libro nos permite aprender entre madres, hablar entre nosotras el mismo lenguaje, reconocer nuestras emociones, sentir que nos identificamos con la experiencia y los sentimientos de cada escritora, de cada cara de la luna.  La maternidad nos transforma, así que este compendio de relatos permite hacer una aproximación a la maternidad abordando múltiples facetas y múltiples experiencias, lo que permite transmitir una imagen más completa y real de la maternidad. No dudé ni un instante en ser una de las participantes.

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¿Cómo te diste cuenta de que tu maternidad podría calificarse de consciente?

Francamente no tengo ni la más remota idea. En realidad, me he encontrado con esta especie de consciencia o de manera de vivir la maternidad intensamente, sin ninguna premeditación. Las etiquetas, en general, no me gustan, y lo de consciente nunca ha sido algo buscado. Pensaba que todo el mundo vivía este proceso igual. Antes de ser madre no imaginé ni por un instante que ser madre podría cambiar tantos esquemas de mi vida.

Y lo cierto, es que ya desde el embarazo de mi primera hija me di cuenta de que necesitaba desprenderme de prejuicios sociales, de costumbres arraigadas en la sociedad para intentar sobrellevar mi embarazo y luego mi maternidad a mi manera, según lo que mi instinto me pedía.

En la semana 12 de mi primer embarazo recibí un trato muy insensible en mi hospital de referencia y al salir, empecé a leer, a buscar, a documentarme, y me di cuenta, de que para ser madre, necesitaba crearme mi propia opinión de múltiples temas, me di cuenta, de que necesitaba prepararme y quizá fue el primer momento en el que me di cuenta, de que esto no era tan rodado como parecía. Hasta decidí cambiarme de ciudad para recibir un trato más acorde a lo que sentía que necesitaba y empecé a llevar el timón de mi embarazo. Al tener a mi primera hija en brazos, las capas mamíferas más profundas de mi persona también salieron a relucir y me di cuenta, de que para sentirme bien, para tener coherencia entre mis sentimientos y mis actos, era importante tomar decisiones y a veces, no hacer lo convencionalmente previsto, al menos en mi entorno. Supongo que esos momentos fueron las primeras fases de un despertar de la consciencia.

¿Crees que ser una madre consciente a veces implica nadar contracorriente?

Sorprendentemente sí. Digo sorprendentemente porque a priori pensaba que cada madre podía y debía vivir su maternidad como realmente le viniese en gana y que nadie tenía que opinar o entrometerse. Pero a la hora de la verdad, es cierto que de la maternidad y de tu íntima manera de vivirla opina todo el mundo, desde la farmacéutica, el frutero, la enfermera, la vecina….Es imprescindible armarse de valor para tomar tus decisiones sin demasiadas influencias o sin el ánimo de querer contentar al familiar de turno. Esto implica nadar contracorriente muchas veces y pasarte argumentando tus criterios muchos meses. Eso sí, llega un momento en el que dejas de estar a la defensiva y pasas a una fase de hechos consumados. Haces lo que quieres hacer y ya está, pero cuesta salir de ese juicio al que parecemos estar sometidas desde el momento en que tenemos un bebé en brazos. Nadamos contracorriente sí y muchas veces me he sentido tachada de sobreprotectora, de exagerada, o de listilla, sólo por buscar información para decidir, en lugar de hacer lo que hace todo el mundo por defecto. Considero que el, ahora muy famoso, empoderamiento de las madres, es imprescindible para que cada mamá tome sus decisiones por sí misma.

¿Cómo concilias? ¿Cómo conciliáis en familia?

Me gustaría pasar mucho más tiempo con mis hijas del que paso pero lo cierto es que me encanta mi trabajo y el momento de mayor despegue profesional ha sido coincidente con la maternidad, así que hemos tenido que coordinarnos muy bien. Me he pedido excedencias después de los dos embarazos pero asumiendo avanzar en mis artículos mientras dormían  o coordinando el laboratorio vía Whatsapp o Skype, no han sido auténticos parones, pero creo que ellas me han sentido muy cerca, aunque haya sacrificado muchas horas de sueño para ello. Recuerdo gestionar la compra de un par de equipos importantes desde el juzgado mientras inscribía a una de mis hijas o preparar un proyecto de investigación en las horas que le robaba a la madrugada. Después de volver a trabajar la fórmula que nos ha funcionado ha sido que las niñas han estado en casa hasta los 3 añitos y nos coordinamos entre una persona de confianza, el papá y yo misma, haciendo un croquis semanal en el que las niñas no pasan más de 5 horas sin nosotros y ese tiempo lo pasan en casa, en su hogar o en la escuelita. Además, hasta el momento he sido capaz de no separarme ni una sola noche de ellas ya que viajan con nosotros a conferencias, congresos o reuniones. Para ello la conciliación del papá también es fundamental ya que es él el que las cuida mientras yo trabajo. Así conciliamos mientras nos sirve como experiencia familiar.

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¿Qué te aportado tu maternidad a tu faceta profesional?

Me ha cambiado desde dentro. Me siento mucho más segura y potente en mis decisiones porque inevitablemente ha despertado una parte de mí que estaba dormida, una parte de mí que seguía la corriente por no llamar la atención o no molestar. Y ahora, si creo que debo opinar distinto….lo defiendo y lo argumento. Trabajo en el mundo de la docencia y la investigación y siento que además rompo una lanza a favor de una imagen de la mujer con la que me siento más identificada.

Trato de transmitir la idea de que puedo ser una profesional, sin aparcar mi maternidad. Hablo de mis hijas, las llevo a los eventos sociales, explico a quién me pregunte las dificultades de la conciliación.

No quiero ser una profesional “más hombre”, intento ser una profesional dejando claro que la maternidad tiene que tener su espacio y sus concesiones y que la sociedad debe favorecer esta conciliación para hacerla más real de lo que es, porque cuidando la maternidad, estamos cuidando a nuestros niños y estamos cuidando el futuro de nuestra sociedad.

¿Cómo te sientes al ver expuestos en un libro sentimientos tan íntimos?

Si a una sola mamá le resulta útil mi relato…habrá merecido la pena exponer un poco de mi intimidad.

¿Tienes una tribu que te arropa? ¿Cómo la encontraste?

Sí, me siento absolutamente afortunada de sentir varias tribus a mi alrededor. La primera fue un grupo de mamás virtuales a lo largo de España y parte de Europa que he tratado de ir conociendo en personal y de las que han surgido algunas de mis mejores amigas en la actualidad. Todo empezó en un grupo de Facebook y con los años, ya llevamos 4 años juntas, se han convertido en prácticamente parte de mi familia. No sería quien soy, si no fuese por su apoyo y su amistad. Ahora ya tengo tribu donde vivo, mamás que surgen del grupo de apoyo a la lactancia y con las que también tengo enriquecedoras conversaciones de maternidad. Y por último, tengo el grupo de familias del maravilloso proyecto de una Escuelita Waldorf en Ciudad Real, la Asociación Madreselva que me han dado, más allá de una amistad, nuevos objetivos vitales para construir una escuela para mis hijas. Siento, en definitiva, que me he rodeado de apoyos y de tribu porque la maternidad necesita de esta red para cuando caes y de este empuje para cuando te levantas. La maternidad y la paternidad no son fáciles, y uniéndonos es todo más llevadero y se pueden alcanzar más objetivos comunes.

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¿Qué crees lo que necesita una familia para vivir una crianza consciente?

Una familia necesita tiempo para estar juntos, para respetar sus ritmos, para encontrarse con sus luces y sus sombras. La crianza no sólo va enfocada a educar a nuestros hijos, supone un cambio y una evolución de nosotros mismos, como madres/padres y como personas. La crianza consciente también tiene que ser valiente, tiene que afrontarse con decisión, porque lejos de ser fácil te hace encontrarte cara a cara contigo mismo, con tus fallos y con una necesidad de mejorar y ser mejor madre o padre cada día. Se trata de convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, con nuestra mochila, nuestras vivencias, nuestra historia, para acompañar lo mejor posible la historia de nuestros hijos. También trata de perdonarse, de entenderles y de entendernos. De perdonarnos, de bajar nuestros niveles de autoexigencia y disfrutar en lo posible del camino. Y por último, creo que la crianza consciente precisa de un cambio en las prioridades, de reordenar qué es lo verdaderamente importante para la felicidad de cada miembro de la familia y eso es único en cada familia y forma parte del camino a recorrer juntos en la crianza.

Creo que la crianza consciente precisa de un cambio en las prioridades, de reordenar qué es lo verdaderamente importante para la felicidad de cada miembro de la familia y eso es único en cada familia y forma parte del camino a recorrer juntos en la crianza.

Muchas gracias, Gemma. Lindas respuestas.

¡Feliz martes!

Copyright de las fotos: Inés Montufo- Fotografía Emotiva

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