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Ayer se cumplieron 100 años del nacimiento de Loris Malaguzzi, impulsor de la pedagogía Reggio-Emilia, que se basa, en pocas palabras, en atender y acompañar todas las potencialidades que tienen los niños y las niñas en sus cien preciosos y diversos lenguajes 🙂

 

Podéis ver un resumen aquí

Yo no soy ni por lo más remoto experta en Reggio, así que para ilustrar este post pedí ayuda a una escuela preciosa, no puede ser 100% Reggio porque el sistema Reggio Emilia es muy concreto de un lugar ymomento histórico determinado, pero que, en gran parte, se basa en esta metodología. Hoy gracias a Ellaluna American School os puedo resolver algunas dudas que teníais sobre el funcionamiento de esta pedagogía en la etapa de infantil y primaria. Os dejo con ellas para que os cuenten su día a día 🙂

Hace unos días una madre que vino de visita a conocer el Colegio me dijo algo que no voy a olvidar nunca: “Sois lo que buscaba para mi hija. Un colegio de verdad”. Ese es nuestro objetivo, ser un colegio de “verdad”. Y gracias a Bei nos podemos dar a conocer como somos y esperamos poder transmitiros un poquito de nosotros.

Lo primero de todo, para que nadie pierda el tiempo leyendo: no somos ni alternativos, ni activos, ni Montessorianos, ni Democráticos, ni Reggianos, Plikerianos o Piagetianos... Somos reflexivos, observadores, dialogantes, abiertos y respetuosos. El centro del colegio: los NIÑOS. Todo gira en torno a ellos, en torno a cada uno; en el Colegio nos conocemos todos y todo el profesorado es conocedor de las necesidades de cada niño, de su manera de aprender, de sus gustos… Porque así se trabaja en equipo, en beneficio de los niños y de sus familias.

¡Pero ojo! Que todo gire en torno a los niños no quiere decir que no haya normas, límites o que los adultos dejemos en manos del destino el desarrollo de las jornadas. Precisamente, como los objetivos son el aprendizaje y el desarrollo de cada niño, el adulto se presenta de muchas maneras diferentes. Los profesores escuchamos y observamos sin juicios, eso es lo primero y fundamental. Reflexionamos sobre los diferentes procesos de los niños. Programamos objetivos, organizamos contenidos, preparamos espacios, propuestas y actividades, evaluamos. Sí, sí, como habéis oído, también evaluamos. Porque la evaluación es la mejor herramienta que tenemos para entender, ayudar y alentar a los niños y para reflexionar, mejorar y rectificar las herramientas y contextos que utilizamos en el Colegio.

Pero entonces, ¿en qué nos diferenciamos de otros colegios?

En que la excelencia educativa se centra en entender de manera profunda, cada día, a los niños, no en los programas o metodologías que utilicemos.

En que, lamentando mucho las expectativas de algunos, no somos un colegio Reggio Emilia. La filosofía Reggiana, estudiada en profundidad, te hace ser consciente de que puede aportar pinceladas que ayuden y favorezcan el desarrollo de los niños del colegio pero no se puede reproducir una escuela de Reggio Emilia. Puedes ambientar como en Reggio Emilia. Puedes ayudar a los niños a desarrollarse mediante el arte y la provocación. Puedes documentar procesos al estilo “Reggiano”. Puedes tener mesa de luz (y entonces ya eres una escuela Reggiana;))). Las escuelas Reggio surgen de la tristeza, de la desesperación humana por ayudar y asistir. Toda nuestra admiración desde aquí a toda la comunidad de Reggio Emilia. Nos han dejado un claro ejemplo de cambio, de responsabilidad social y de respeto a la vida. Reggio Emilia es entendido como comunidad educativa real, un gran ejemplo para nosotros. Pero nuestra realidad es diferente. Y nuestra propuesta educativa refleja ciertas pinceladas de esta filosofía de vida; lo que sí podemos asimilar, lo que sí nutre nuestro proyecto, sin más.

Nos diferenciamos en que la innovación no consiste en adornar el proceso de aprendizaje con nombres o tecnicismos. No hace falta adornar. Hace falta escuchar. Los niños, si somos capaces de escucharles y permitir que tengan tiempo y tranquilidad son capaces de enlazar conocimiento tras conocimiento. Son capaces de emocionarse continuamente con el mundo que les rodea, con sus hipótesis, con la realidad que les va abriendo a un mundo a descubrir. No hay que gamificar artificialmente, ni llenar las jornadas de color, ya se encargan ellos cada día.

  

Nos diferenciamos en lo que es clave: el número de niños por grupo y la manera de relacionarnos. No nos engañemos, no creo que ninguna familia o profesional crea que es mejor 25 estudiantes en un grupo que 15, o 25 que 13, o 18 que 9. Suponemos que está bastante claro que cuanto más individualizada sea la atención a los procesos de desarrollo (en cualquier ámbito) mejor es la calidad del proceso y los resultados, así en términos fríos. Pero, profundizando un poquito más, el número influye en todo. El número permite conocer a los niños. Permite estar y crear un clima de tranquilidad. Permite tener espacios y tiempo para lo esencial: relaciones, emociones y conocimientos. Permite que los profesionales podamos centrarnos en los niños y dedicar diariamente tiempo a cada uno. Permite investigar sobre los procesos, profundizar en el currículum, trabajar en equipo…

  

Nos diferenciamos en la manera de relacionarnos. Tras muchos años de trabajo en varios colegios, sin desmerecer el trabajo de otros pero siendo totalmente realistas, en Ellaluna American School los niños se relacionan de manera diferente. Partiendo del trabajo diario familiar damos continuidad a maneras de relación sanas, que nos hacen sentir bien, dialogantes, que permiten el error sin que uno se sienta juzgado, siempre con un adulto que interviene si es necesario. No todo es idílico y maravilloso, hay conflictos, como en todo grupo social; pero la manera de resolverlos y profundizar es ellos es sosegada, escuchando a ambas partes y sin juicios. Se trabaja sobre la acción, sobre lo sucedido, se buscan soluciones y reparaciones cuando es necesario, no se etiqueta a las personas.

Otro aspecto importante de nuestro Colegio es el aprendizaje del inglés. A partir de Primaria (Elementary School) ponemos las herramientas para adquirir este segundo idioma con competencia bilingüe, pero de verdad. La lengua inglesa ocupa la mitad de la jornada. Sin parcelar, sin asignaturas, incidiendo en la comunicación. Haciendo del inglés una lengua vehicular en el Colegio, que tiene como objetivo su uso en la vida, no sólo en la sala. Trabajamos para que los niños puedan comunicarse fuera y dentro del Colegio en inglés. Sin presión, cada uno a su ritmo y de la mano de profesionales nativos.

 

Una pregunta importante. ¿Dejáis en manos de desconocidos a vuestros hijos? La confianza es básica para los procesos de aprendizaje y desarrollo en el Colegio y esa relación se comienza a gestar en la adaptación. Independiente del curso que realice cada niño en Ellaluna American School os pedimos que les acompañéis. Sí, también en Primaria. Sabemos que en la mayor parte de las adaptaciones de los niños más mayores no es necesario, ¡pero es que necesitamos que veáis, preguntéis y conozcáis! Es la primera semilla de la relación familia-colegio, debemos cuidarla. La relación de confianza no sólo es necesaria en el día a día sino para poder abordar diferentes situaciones o dificultades que se puedan dar a lo largo de la escolaridad de los niños. Si hay confianza por ambas partes, los problemas, la búsqueda de soluciones, los diálogos…, se hacen sin juicios; es la única manera.

Como profesional de la educación sólo encuentro palabras bonitas que describen lo que vivo cada día: tranquilidad, paciencia, alegría, conocimientos, empatía, esfuerzo, aliento y sostén, calma y diversión. Agradezco cada vez la oportunidad de crecer junto a los niños, las familias y el equipo. Muchas veces recuerdo con tristeza algunos nombres y rostros de niños con los que he compartido camino y pienso “cómo hubiese disfrutado con esta propuesta”, “cómo le gustaría estar aquí”. En mi recuerdo están esos niños que no dejaban que el sistema les convirtiese en uno más. Pero bueno, dejo ya las nostalgias para otro momento. Es un gran motivo de alegría poder compartir nuestro pequeño colegio con vosotros.

Para terminar, aunque podría continuar sin cansarme, creo que lo mejor es reflejar un día en Ellaluna American School. No deja de ser complicado y he tomado la decisión de escribir sobre uno de los grupos con niños de Infantil y Primaria. Voy a intentar reflejar de manera objetiva, sin adornos. Espero que disculpéis la redacción.

A las 8:30 llaman al telefonillo. Ya se empiezan a oler las tostadas recién hechas. Mientras, nos saludamos, hablamos sobre la tarde, la noche, con cuánto ánimo vienes… Tu padre me cuenta cómo has dormido y qué hicisteis por la tarde. Te vas poniendo las zapatillas del Colegio y te despides. Hago lo mismo con tu padre y le deseo un buen día. Pasamos a desayunar. Compartimos una tostada con tomate y aceite, te tomas un yogur y una manzana. Yo un vaso de leche y una naranja. Tus amigos van entrando al comedor y seguimos el mismo ritual. Sobre las 9:15 hay algunos compañeros que se van a inglés, otros a su sala, a psicomotricidad… Nosotros nos subimos a lavarnos los dientes.

Tras esto me preguntas si puedes coger los juguetes que has traído de casa; la respuesta suele ser afirmativa porque sobre las 9:45 comenzaremos y aún hay un poco de tiempo. Entonces, te pones a construir una pirámide con unos compañeros; otros juegan en las orillas del río Nilo con cocodrilos e hipopótamos; una compañera va a dibujar; algunos juegan con los Lego; un pequeño grupo pide poner un documental sobre el antiguo Egipto en el ordenador. Otros van a ver a Fifi, nuestro hámster.

Van entrando familias con sus hijos, nos saludamos con tranquilidad. Damos el aviso de que quedan cinco minutos para juntarnos y algunos responden “ok”. Por mi parte repaso algunas de las propuestas del día; que esté todo preparado y organizado. Tras esto pido por favor que todo el mundo recoja los materiales que ha sacado. Tras la recogida (que no suele ser muy larga), nos sentamos en la alfombra. En un clima de participación cambiamos la fecha, hablamos sobre alguna situación especial (si la hay) y cogemos nuestro libro-guía del Antiguo Egipto. Repasamos las partes que hemos tratado y pregunto cuál queréis investigar. Hoy parece que el interés está puesto en Dioses y Leyendas. Empezamos con Osiris, Seth e Isis. El diálogo da para más de veinte minutos. Terminamos y un niño pide una ronda (ronda de operaciones básicas según los conocimientos de cada uno). Comienzo a disparar sumas, restas y multiplicaciones, cada una diferente. Piensan el resultado pero no lo dicen. Termino de repartir y voy pidiendo resultados. Hay silencio e interés y caras de esfuerzo. Van diciendo resultados. Una niña dice que no le sale; miro su cara y le digo que no se preocupe y le pido que al terminar la asamblea nos quedemos juntas. Me dice que vale, ya sonriendo. Un niño dice que somos unas máquinas de operaciones; se ríen todos. Pedís otra ronda. La volvemos a hacer. La niña de antes no quiere participar, y no lo hace.

Tras acabar presento las propuestas del día. En arte hay abalorios, arcilla gris, cola, pinceles y corcho. “Fijaos bien qué llevan en la mano muchos de los dioses”. Hablamos sobre la cruz de la vida durante un rato y se genera diálogo.

En matemáticas hay varias propuestas, pirámides para montar y analizar, algunas ecuaciones con la balanza numérica y una nueva propuesta con coordenadas cartesianas para los niños de Primaria. En lecto-escritura pueden seguir con su Laapbook del Antiguo Egipto.

Además de estas propuestas están los Legos, el juego simbólico con mini mundos de Egipto y la Gran Pirámide, la zona de construcción y el Nilo.

Se levantan y van cada uno a la primera propuesta por la que quieran comenzar. La niña de la operación se queda conmigo. Cogemos contadores y le propongo la misma operación. Me pide escribirla y le digo que estoy segura de que con los contadores puede hacerla sin necesidad de escribir. Comienza y lo consigue. Ambas nos alegramos. Le pregunto si mañana quiere intentarlo en la ronda y dice que sí, pero que con los contadores cerca. Se marcha saltando a matemáticas. Desde allí me pide poner música (baladas inglesas famosas😉, no es broma). Pongo música y me voy con los tres niños que hay en escritura. Hablamos sobre cómo van a seguir organizando su libro. Cada uno prepara lo que va a necesitar y se ponen a ello. A uno de ellos le escribo en un papel que hago al dictado lo que quiere poner para que pueda copiarlo después.

Voy con los de arte, que no pueden abrir la arcilla. Uno de ellos dice que va a llenar toda su cruz con los abalorios más grandes. Les digo que puedo comprar más pero que por favor recuerden que hay más niños y abalorios de varios tamaños.

Se ha caído agua del Nilo. Dos niños bajan a por una fregona. Miro desde la puerta. Suben y la recogen. Me dicen que no la bajan por si les vuelve a pasar. Dos niños avisan que salen de la sala a hacer pis.

Me siento en el suelo con los niños que están en matemáticas. Hay dos haciendo una pirámide. Les pregunto qué tipo de pirámide es y me dicen que es cuadrangular y les pregunto el porqué. La respuesta es que se trata de la base, que es un cuadrado. Uno de ellos me cuenta cómo podrían ser otras pirámides y las enumera. Le pregunto si quiere hacer otra pirámide diferente a la que tienen. Me dice que querría construir una hexagonal. Busco el modelo y lo imprimo. Se pone a ello.

Otra niña está con la balanza. Busca uno de los sumandos de una suma. Lo encuentra y lo escribe. Sigue con otra. Mientras, otros niños que construyen se van a hacer una pirámide con un plano como referencia. Los niños de Primaria están eufóricos con las coordenadas. Uno de ellos se acaba de dar cuenta de que ha puesto los valores de X en el eje de la Y, borra la pizarra y vuelve a empezar.

Si paso a cámara rápida, los niños se van cambiando de propuesta. Salen al servicio. Comen la fruta de media mañana… Son las 11:50 y les pregunto si nos vamos al jardín. La respuesta rotunda es NO, para variar. Les indico que en 20 minutos nos vamos. Veo caras molestas y explico brevemente que necesitan salir y que hace una mañana estupenda, que incluso pueden salir sin abrigos.

Continúan en las propuestas. Me tumbo en la alfombra a leer con un niño. Estamos con un libro de gatos detectives. Nos reímos con las “tontunas gatunas” y lo dejamos para otro día. Pasan los veinte minutos y nos vamos bajando. Cogen sus juguetes y nos ponemos las zapatillas. Salimos y vemos que las conejas están fuera tumbadas al sol. Al escucharnos acuden y rondan nuestras piernas. Un pequeño grupo se queda a cuidarlas y el resto se va a jugar. Le quitamos las cacas, les ponemos agua, pienso y heno. Algunos niños se quedan con ellas. Me siento a observar. Unos corren, otros juegan con la arena a los restaurantes. En menos de un minuto he dejado mi dieta y me encuentro con una selección de platos de barro a base de paella, pizza, macarrones y tarta (nada verde, como no). Otros se balancean, otros hacen una casa, se tiran por la rampa, construyen. Así pasa siempre. Día tras día. No quieren salir y luego no quieren entrar. Son las 13:15 y su respuesta es “¡por favor, queremos estar más!”. Les doy un cuarto de hora. Nadie nos espera, no hay prisa. Hace una mañana radiante y están disfrutando sin parar. De repente miro y son las 14:00. Ya está bien ;)). Nos vamos a comer.

Dejamos las zapatillas y subimos a asearnos. Conforme terminan van bajando. Hay más compañeros en el comedor, les saludan y dicen “que aproveche”. Van preparando la mesa. Pongo las bandejas y se van sirviendo. Se cae un plato. El niño al que se le ha caído va a por un trapo y una fregona y lo recoge. Comenzamos a comer. Hablamos sobre los dioses. Yo hablo con mi compañera. Charlamos sobre el día y los niños. También sobre una peli. Nos reímos. Los niños que terminan se van sirviendo el segundo plato y la guarnición. Me preguntan si puedo partir pan. Les pido disculpas porque con tanta película se me ha olvidado. De paso pongo también la fruta. Conforme terminan, van recogiendo el comedor y pasando una bayeta por las mesas. Quien acaba sube a lavarse los dientes. Arriba les están esperando para ir a psicomotricidad a hacer hoy el inglés allí.

Bajan en silencio porque otros niños están durmiendo en la sala de descanso. En psico se sientan en la rueda, hablan en inglés sobre cómo se sienten hoy, lo que han hecho, hacen un rato de fonética jugando y después realizan juegos por ese espacio sobre preposiciones.

Voy a por ellos y nos subimos a la sala. Vuelven a las propuestas. Dos niñas quieren pintar en los caballetes y organizan los materiales. Las ayudo pero paro porque hay dos niños discutiendo. Voy y escucho. Uno me pide que le diga al otro que le devuelva a Tutankamón (una figurita). Pregunto quién lo tenía primero. Habla uno y le pido al otro que me cuente también lo sucedido. Ambos coinciden. Pregunto qué pueden hacer. El que lo ha cogido sin pedir permiso de la construcción del otro dice que lo necesita en la pirámide. Al que se lo han quitado dice que forma parte de su ayuntamiento y que no se lo ha pedido. Veo que no avanzan. Al que lo ha quitado le digo que tiene que utilizar las palabras antes de coger cualquier cosa que crea que otra persona puede estar utilizando. Al otro le pido un poco de paciencia para resolver los problemas sin angustiarse. Ese mismo le dice al otro que no quería ponerse así de enfadado pero que le ha molestado mucho. El otro le pide perdón y le dice que le avise cuando acabe con Tutankamón. Sonrío a los dos y sigo con las niñas de arte, que se han apañado fenomenal.

Llega una madre y miro la hora y alucino, son las 15:48. Comentamos qué rápido pasa el tiempo. Charlamos, le cuento el día de su hijo. Éste le enseña todas las cosas que ha hecho y me pide el teléfono para ver con ella un libro de Egipto con realidad aumentada. Se sientan y se ponen a verlo. Empiezan a llegar más familias. Hay abrazos, besos y algún enfado. Cuesta mucho sacarlos de la actividad cuando están haciendo algo concentrados. Ayudo en lo que puedo. Me despido con achuchones, risas y cosquillas. Mañana más y mejor. Son las 16:10.

Este ha sido nuestro día.

Por lo demás, a día de hoy contamos con dos grupos de nido – el curso que viene será uno, con peques de aproximadamente 20 meses a tres años-, dos de Kindergarten, y alumnos cursando Elementary School. Cada uno de esos grupos está a cargo de una docente titulada.

Si os parece interesante nuestro proyecto educativo nos encantará recibiros en el Colegio. Realizamos jornadas de puertas abiertas varias veces a lo largo del curso y también podéis concertar una entrevista entre semana al terminar el horario lectivo.

Me despido, en nombre de todo el equipo de Ellaluna, con una cita de Rudolf Dreikurs: “No podemos proteger a nuestros hijos de la vida. Por lo tanto, es esencial que los preparemos para ella”. Amor, escucha y respeto. Esa es nuestra estrategia.

Mar Martínez Ruiz (Directora de Ellaluna American School)

 

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