Hace tres años estaba deseando, DESEANDO, que fuera tu cumpleaños. Deseando porque las jefas nacen cuando quieren, pero yo necesitaba que nacieras ya. Me fui a la cama pensando que sería el día, algunos WhatsApp de ánimo, recordar el proceso por el que llegaste a la vida cuando las hermanas se durmieron. Y a media noche supe que vendrías. Y nunca he sido más feliz. Unas horas más tarde, fui más feliz todavía. Tan grande, tan bonita, tan jefa.

Naciste cuando había dos niñas más pululando y te hiciste sitio a empujones y “yo soy hermana”, mientras eras bebé recibiste un gran regalo y entraste en la dicotomía “yo soy bebé también”, y sigues encontrando tu sitio, sea como sea, el sitio que te mereces, y está bien.

De tanta jefitud en casa, te has convertido también en una jefa fuera de casa, no el jefe típico que solo manda y burocratiza, no, eres una líder, una persona, que incluso con dos años llevas luz a quien tiene el privilegio de tenerte cerca. Una líder que sí, que manda, pero no para controlar sino para que todo esté bien, una líder que alienta, que anima y que por supuesto, refleja también toda tu oscuridad, porque es lo que hacéis los líderes, llevarnos de la oscuridad a la luz. Si os dejamos. Si aceptamos lanzarnos al vacío.

No conozco a nadie tan pequeño y tan asertivo, Vega. No te conformes, no, la gente no tiene que tocarte el pelo, no tiene que quitarte la nariz y no tiene acariciarte la cara. La gente no tiene que hacer nada de eso, no tienes que saludar a nadie que no quieras saludar, no tienes que hacer nada que no sientas que está bien, ningún lugar que te haga sentir inferior es un buen sitio para estar. A cualquier otra persona le diría huye, a ti te digo, algún día, quizás no hoy, lo cambiarás.

Estoy segura de que vas a hacer grandes cosas, no cosas que te llenan el banco de euros, quizás esas no, pero vas a hacer todo lo posible porque la gente no se sienta inferior, porque odias sentirte así, porque es injusto, porque está mal, “porque es una mielda”. No te olvides de esa sensación que sientes cuando te están faltando al respeto, porque te va a dar fuerza, es lo que hace la ira, nunca dejes de enfadarte. Y que no se te olvide también la compasión y la empatía, que pronto tendrás, que no se te olvide que te tratan así porque creen que es lo correcto, porque cuando eran pequeños, quizás, era lo más bonito que recibían, si, Vega, hay niños y niñas con historias muy duras. Son ellos los que más necesitan tu luz, tú puedes llevársela sin dejarte pisotear.

Eso es realmente lo que más admiro de ti, porque yo no estoy orgullosa de ti, yo te admiro profundamente, te admiro por la persona que eres y por la persona que vas a ser. Porque en ti veo tanta luz, tanta fuerza y tanta risa que sé que el mundo lo vais a conseguir cambiar criaturas como tú, criaturas que aman la vida.

Tres años es un momento complicado, has dejado de ser un bebé y empiezas a ser una niña, no te miento, me preocupa que pierdas un poquito de autenticidad y a la vez sé que no puedo hacer mucho más que quererte libre, disculparme cuando la cago y estar allí cuando te caes. Y cantarte “Twinkle, twinkle” siempre que sea necesario, aunque sean las cuatro de la mañana y yo deje mucho que desear, allí estoy y sé que lo sabes.

Y prometo intentar no partirme de risa cuando gritas “la vida es una mielda” delante de cuanta más gente mejor, a no rescatarte cuando me dices “les he dicho que no me miren y siguen mirándome” (porqué tú puedes encontrar la solución, como aquella vez que decidiste taparte los ojos hasta que ese señor que no sabía como tratar a una niña no dejaba de insistir) y a no intervenir cuando intentas trepar un árbol con tus tacones. Intento olvidarme de que las cosas que haces no gustan en sociedad, porque mira, realmente, a mi tampoco me gusta esta sociedad, no tengo que demostrar nada a nadie. Tú eres tú, a pesar de mí y de todos.

Podemos hacer un trato, tú sigues siendo tú y yo intento ser un menos yo, o mejor dicho intento ser un poco más YO, de verdad, un poco más la niña que nunca se atrevió a…. con tu luz iluminas a esa niña también, Vega, la iluminas tanto tanto que hasta he dado una charla TED.

Crece despacito, crece libre, crece Tú.

Gracias por tu luz.

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